SUSTENTUS: creando una cultura de la sostenibilidad

Enviado por egade el Mié, 02/11/2016 - 11:56

El tema de la sostenibilidad ha captado la atención de medios de comunicación y gobiernos, así como de un creciente número de ejecutivos que pregonan las iniciativas de sostenibilidad de sus empresas. Para muchas personas, sin embargo, la sostenibilidad es percibida como otra palabra de moda para individuos que quieren salvar el planeta. En el mundo de los negocios, la mayoría de empleados no se dejan impresionar por declaraciones sobre la importancia de la sostenibilidad, pronunciadas a bombo y platillo por la alta dirección, ya que lo ven como un mero intento de subirse al carro de la responsabilidad social corporativa. No son capaces de ver la relevancia de la sostenibilidad para el éxito de sus empresas, y todavía menos para su trabajo diario.

Existe un centro que está tratando de cambiar esta mentalidad a través de un innovador programa de formación en línea, que no solo formula el business case para la sostenibilidad –cómo afecta a los resultados de una empresa–, sino que también vincula la sostenibilidad con el éxito de cada área de la empresa. Sus participantes, ya vengan del departamento de marketing, recursos humanos, operaciones o cualquier otra área importante de la empresa, aprenden cómo aplicar la sostenibilidad a cada uno de ellos.

El creador de este programa en línea es SUSTENTUS, centro para la sostenibilidad empresarial y el emprendimiento social de EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey. En los últimos 16 años, la escuela de posgrados en negocios ha sido pionera en temas de responsabilidad social y, más recientemente, en iniciativas de sostenibilidad. SUSTENTUS, instituido en 2009 con el patrocinio de FEMSA, ofrece una variedad de programas y actividades –desde investigación hasta consultoría y formación de ejecutivos— diseñados para profundizar en el conocimiento sobre sostenibilidad y responsabilidad social empresarial (RSE).

El programa en línea “Formación de Cultura Sostenible” se puso en marcha en julio de 2015, después de dos años de trabajo. La idea surgió a partir de las múltiples conexiones corporativas del centro, cuyos líderes –incluyendo su fundador, Gerardo Lozano, quien impulsó los estudios de responsabilidad social en EGADE Business School desde su llegada en 2001— identificaron un vacío de formación en sostenibilidad en muchas empresas. Después de investigar, Lozano y su equipo concluyeron que la mayoría de gerentes del área de sostenibilidad no tienen suficientes recursos o capacidades para formar a miles de empleados en la materia, especialmente cuando la mayoría de empleados todavía no están convencidos de que la sostenibilidad es una cuestión importante.


Superando ideas falsas


La ambiciosa meta del programa –que cuesta de 1,400 a 2,200 pesos por cada empleado, en función de si la empresa matricula 30, 60, o 120 personas— es ayudar a los empleados a desarrollar ideas específicas sobre cómo aplicar los principios y objetivos de sostenibilidad en sus puestos de trabajo. El primer paso, sin embargo, es superar las ideas falsas así como la resistencia a la sostenibilidad, lo que no es tarea fácil.

Como explica Francisco Layrisse, coordinador de proyectos e investigación de SUSTENTUS, "la sostenibilidad sigue siendo una área de especialización incipiente. Ha recibido mucha atención últimamente debido a la presencia del cambio climático y los temas medioambientales en las noticias y en la agenda mundial. Sin embargo, todavía hay mucha confusión alrededor de lo que es la sostenibilidad y el bien que puede hacer a las empresas. Demasiada gente aún piensa que la sostenibilidad es algo que fanáticos ambientalistas tratan de imponer para salvar los árboles y la naturaleza".

Horacio Martínez Reyes, director de sostenibilidad del Grupo Alfa, señala que incluso cuando una empresa lleva a cabo una cultura de sostenibilidad, muchos directivos de la industria no se dan cuenta de que sus prácticas están relacionadas con la misma. “La gente no sabe que lo que hace contribuye a la sostenibilidad”, explica. “Cuando les decimos que tienen que medir tal o cual cosa, dicen: «hemos estado haciendo esto durante años; si quieren que lo llamemos sostenibilidad, pues bien, así lo haremos»”. Junto con FEMSA, el Grupo Alfa es una de las compañías más importantes que ha participado en el curso hasta la fecha.

El objetivo del programa “Formación de Cultura Sostenible”, según Lozano, fundador SUSTENTUS, es mostrar que la sostenibilidad no se trata de salvar el medioambiente, sino de incorporar nuevas variables sociales y ambientales en los procesos de pensamiento de la toma de decisiones, lo que en el mediano y largo plazo beneficia tanto a las empresas como a la sociedad. La sostenibilidad, en este contexto, se refiere a evitar causar daños a largo plazo en aras de conseguir beneficios a corto plazo.

Para la filial de Danone Bonafont, principal compañía mexicana de agua embotellada y una de las primeras participantes en el curso, esta responsabilidad se traduce en una estrategia basada en ciclos, en lugar del tradicional enfoque lineal. Como explica Sofía Díaz Rivera, que dirige la función de ciclo de plástico de la compañía en México, “tenemos que pasar de una mentalidad económica lineal de comprar, producir y tirar, a una que se plantee cómo reutilizar los desechos como materiales”. Bonafont inscribió al curso a 30 personas para probar, y dados los buenos resultados, Díaz Rivera espera que más empleados de Bonafont tomen el curso en el futuro.


De lo general a lo específico: Una estructura de dos partes


Para disipar conceptos erróneos y mostrar el impacto social y económico de la sostenibilidad, tanto a corto como a largo plazo, las siete horas del curso en línea se dividen en dos partes o módulos: uno de introducción, que dura cuatro horas, y otro según el perfil, de tres horas.

El módulo de introducción consta de 26 cápsulas –de unos ocho minutos cada una, en promedio—, donde los participantes aprenden los principios y conceptos de sostenibilidad. Una cápsula, por ejemplo, explica la diferencia entre sostenibilidad y responsabilidad social empresarial. Como explica Layrisse, “la RSE tiene más que ver con hacer el bien. La sostenibilidad corporativa es una forma más evolucionada de ver cómo las empresas se conectan con la sociedad y el medioambiente, al tiempo que ganan dinero, por supuesto”.

Otras cápsulas en el módulo de introducción cubren áreas tales como la ética empresarial, la comunicación interna y externa o la ISO 26000, la norma internacional de calidad de la responsabilidad social.

Un componente muy importante del módulo introductorio, cubierto por una cápsula de dos partes, es cómo formular el business case para la sostenibilidad – todo un reto, dada la dificultad de monetizar sus beneficios—. La rentabilidad de las iniciativas de sostenibilidad es más intangible, y todavía no hay un consenso sobre cómo adjudicar un valor monetario a estos intangibles.

Aunque el desarrollo del business case es importante, quizá la lección más fundamental del primer módulo es comprender los tres principios básicos de la sostenibilidad: el beneficio económico, el respeto a la sociedad y el respeto al medioambiente. Estos principios rectores, que pueden sintetizarse como las tres p (people, planet, profit), capturan y resumen el alcance y ambición del concepto de sostenibilidad.

En la segunda parte del programa, los participantes se dividen en grupos según su área funcional: recursos humanos, operaciones, marketing, gestión de la cadena de suministro y finanzas. A través de 16 cápsulas, los participantes pueden apreciar mejor las implicaciones específicas de la sostenibilidad en sus puestos de trabajo.

En el módulo de operaciones, por ejemplo, los cuatro temas principales son el uso eficiente de los recursos y la energía; la producción y la distribución; limpieza, gestión de residuos y reciclaje; y el cuidado del medioambiente. Este módulo, por tanto, incluye temas como los gases de efecto invernadero, el inventario y la eficiencia en la fabricación.

Los cuatro temas para el módulo de recursos humanos, por poner otro ejemplo, son el trabajo y las relaciones laborales; el diálogo social; las condiciones de trabajo y la protección social; y la seguridad del trabajador. Los temas de este módulo se centran en cuestiones como la discriminación, los derechos humanos y la inclusión de las personas con discapacidad.

"Me gusta que el curso contempla un perfil diferente para cada área de la empresa", comenta Díaz Rivera, de Bonafont. “La gente puede preguntarse lo que necesita hacer desde su puesto de trabajo y cómo puede ayudar”.  


Marcos para las propuestas


Un elemento vital de los módulos de perfil es que los participantes deben construir una idea básica sobre cómo van a incorporar la sostenibilidad en su trabajo. Concretamente, los participantes deben desarrollar al final de la formación lo que SUSTENTUS llama el "marco de una propuesta". Éste se desarrolla más que una idea, pero sin llegar a ser una propuesta de proyecto, que requeriría muchas más horas que las disponibles para el curso.

En el módulo de marketing, por ejemplo, un participante de Alfa desarrolló un proyecto para incorporar los beneficios de la sostenibilidad en sus campañas de marketing. Tradicionalmente, explica Horacio Martínez, son los precios los que impulsan la venta de productos hechos de espuma de estireno, y no se hace hincapié en destacar la reducción en el consumo de energía posible gracias a la utilización del aislamiento de espuma. Las campañas de marketing del futuro, de acuerdo con esta propuesta, describirán exactamente la cuantía que los consumidores se ahorran en sus facturas de energía usando el material de Alfa.

Otra propuesta de Alfa que se desprende del curso – ésta procedente del módulo recursos humanos— es poner en marcha una guardería para los hijos de los empleados.

Del mismo modo, surgieron propuestas concretas de la participación de Bonafont, según Díaz Rivera. Por ejemplo, un participante a cargo de la gestión de proyectos de innovación en Bonafont desarrolló requisitos de indicadores de sostenibilidad que deben estar presentes en todas las propuestas de proyectos de la empresa. Otro de los participantes, a cargo de la flota de vehículos de reparto, desarrolló una propuesta para reciclar las baterías de los vehículos de la empresa.

La lección final de esta segunda fase del programa es que la sostenibilidad no es responsabilidad de un departamento en específico, sino de todos y cada uno de los miembros de la empresa. Solo con la colaboración de todos para la formación de una cultura de sostenibilidad, una empresa puede evolucionar, llegando a ser mucho más eficiente y longeva. Como explica Díaz Rivera, “al igual que en muchas empresas, son pocas las personas que están a cargo de la sostenibilidad, pero para hacer un cambio es necesario que participe toda la compañía”.

La participación de Alfa refleja este esfuerzo por involucrar a personas de toda la corporación. Además de los 24 miembros del comité de sostenibilidad de la compañía –un comité a nivel corporativo que se reúne trimestralmente para debatir sobre temas de sostenibilidad—, entre los participantes también se encontraban otros tomadores de decisiones clave que el comité de sostenibilidad consideró que se beneficiarían del curso. Así, la participación de Alfa abarcó todo los módulos funcionales que ofrece el programa.


Desafíos de marketing, y una visión para el futuro


Un programa con una duración de siete horas da forzosamente un panorama general del tema, sobre todo en el nivel operativo. Con el tiempo, la visión a largo plazo de SUSTENTUS para este curso es que los participantes puedan profundizar sus conocimientos en las áreas de sostenibilidad que elijan ellos mismos.

Por ejemplo, un empleado de operaciones que cursa el programa en la actualidad toma cuatro horas de introducción, seguidas de tres horas centradas en el área de operaciones. Esta formación abarca una variedad de cuestiones técnicas, tales como gases de efecto invernadero o gestión de residuos. Puesto que solo se tienen tres horas para cubrir la totalidad de los diversos temas, la formación es necesariamente superficial. A largo plazo, tal vez dentro de tres o cinco años, el programa “Formación de una Cultura Sostenible” ofrecerá tres o cuatro horas dedicadas exclusivamente a gases de efecto invernadero, gestión de residuos o ACV (análisis de ciclo de vida), por ejemplo.

Esta es la visión a largo plazo. Mientras tanto, se continuará atendiendo a las empresas que quieran cambiar la percepción de sus empleados acerca de la sostenibilidad. No siempre es una venta fácil. SUSTENTUS compite por una porción del presupuesto de formación de recursos humanos con competidores que ofrecen cursos sobre temas como liderazgo o calidad –áreas que ofrecen un retorno de la inversión tangible—. Debido a que SUSTENTUS no puede garantizar que las ventas aumenten inmediatamente después de la finalización del curso, los tomadores de decisiones a menudo recurren a inversiones más seguras.

Este es el reto de la comercialización de la sostenibilidad, según Layrisse. “Si usted trabaja en finanzas, marketing o recursos humanos, nadie va a decirle que su trabajo no es valioso dentro de la empresa", argumenta. Para quienes toman decisiones sobre formación, la necesidad de capacitar al personal de marketing, recursos humanos o finanzas es un hecho. Pero no puede decirse lo mismo de la sostenibilidad.

Martínez, de Alfa, está de acuerdo. “Es difícil de vender porque, a diferencia de otros proyectos, no hay un retorno de la inversión tangible", dice. Por ejemplo, no se puede decir que este curso se amortizará en tres años o que “este curso elevará mis ingresos xpor ciento”.

A pesar de los desafíos, Layrisse sigue siendo cautelosamente optimista sobre el futuro del curso y el futuro de la sostenibilidad en general. Hay más conciencia que nunca, especialmente entre las generaciones más jóvenes, sobre el impacto de los negocios en el planeta y la sociedad.

“Eche un vistazo a las escuelas de negocios”, dice Layrisse. Hace diez años, los cursos sobre medioambiente, ética o sociedad eran inexistentes en el plan de estudios de muchas de las mejores escuelas de negocios –o existían como opcionales. “No tengo los datos exactos para el 2016, pero estoy seguro de que las mejores escuelas de negocios incluyen cursos relacionados con la sostenibilidad, la RSE, la ética empresarial y la sociedad, o la ciudadanía corporativa. Los términos pueden diferir, pero todos hablamos prácticamente de lo mismo”.

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SUSTENTUS: creando una cultura de la sostenibilidad
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Muchos empleados no son capaces de ver la relevancia de la sostenibilidad para el éxito de sus empresas, y todavía menos para su trabajo diario. Existe un centro que está tratando de cambiar esta mentalidad a través de un innovador programa de formación en línea, que no solo formula el business case para la sostenibilidad, sino que también vincula la sostenibilidad con el éxito de cada área de la empresa.
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Amenaza de recesión en México y economías emergentes en riesgo

Enviado por egade el Mar, 20/09/2016 - 15:56

Tras la conmoción mundial causada por el brexit, la elección de Donald Trump ha venido a confirmar muchos de los temores sobre el advenimiento de un nuevo e incierto orden mundial. Como alerté en un artículo anterior sobre los efectos del brexit, estas tendencias electorales hacia el populismo y la xenofobia ponen en riesgo la construcción de una sociedad global más abierta, integrada y equitativa, y se hace evidente que el mundo camina hacia una mayor fragmentación. Justamente en un momento de fragilidad de la economía mundial, el regreso al proteccionismo y nacionalismo económico puede generar un costo difícilmente recuperable y dar al traste con décadas de integración y cooperación entre las naciones.

La preocupación generalizada es que las políticas como el proteccionismo, la reducción de la inmigración y el rechazo de los acuerdos sobre el cambio climático, entre otras, produzcan un grave impacto en la economía mundial, pero sobre todo en las economías emergentes, cuyo crecimiento y desarrollo depende en gran medida de los intercambios comerciales, la inversión extranjera, el compromiso medioambiental y la permeabilidad de la inmigración.

Por el momento, la imprevisibilidad e indefinición de las políticas de Trump hasta que tome posesión de su cargo en enero de 2017 han provocado mucha volatilidad en los mercados. En México está impactando especialmente la incertidumbre sobre medidas que nos afectan directamente, como la revisión o retiro del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), la deportación de millones de indocumentados, las cargas impositivas o decomiso de las remesas de los migrantes o la construcción del famoso muro.

Entre los efectos inmediatos de la volatilidad destaca el hundimiento del valor del peso respecto al dólar, que en la jornada electoral llegó hasta los 20.8 pesos mexicanos por dólar, un máximo histórico desde 1994, y en las casas de cambio ya ha superado los 21 pesos. En los primeros nueve meses del año, el peso perdió 14% de su valor y desde 2014 acumula una depreciación de 48%. Para contrarrestar esta pérdida de valor, el Banco de México ha aumentado recientemente las tasas de interés de 4.75% a 5.25%, el quinto incremento en un año desde el 3%, para frenar la depreciación y estabilizar la inflación – que sigue creciendo y puede sobrepasar el límite del 4%--. El Banco de México todavía podría volver a subir las tasas de interés hasta 6.75% en diciembre.

Otro impacto previsible es sobre los flujos de inversión extranjera, un rubro que sufriría en gran medida por las oportunidades perdidas ante un distinto o inexistente TLCAN, y por las sanciones económicas que puedan imponerse a las empresas estadounidenses que inviertan fuera de los EEUU. Entre otras industrias, el importante sector automotriz mexicano se podría ver afectado por la promesa de Trump de gravar con un impuesto de 35% los productos de las armadoras que operan en México. La inversión extranjera directa (IED) puede caer significativamente ante la incertidumbre actual, que está deteniendo el flujo de inversiones hasta que haya claridad sobre las intenciones de Trump con respecto a los tratados multinacionales, sobre todo el TLCAN.

De hecho, el proteccionismo comercial que Trump prometió durante la campaña, sobre todo contra China y México, puede ser la peor noticia para la economía mexicana. Ya ha declarado Wilbur Ross, virtual secretario de Comercio del gabinete de Trump, que si alguna de las partes debería hacer concesiones en la renegociación de las relaciones comerciales es México, ya que depende en 80% de las exportaciones a EEUU. Como aperitivo, Trump ha anunciado que abandona el Acuerdo Transpacífico (TPP, por sus siglas en inglés) que, agrupando a 12 países, entre ellos México, representaría el 40% de la economía mundial. En su lugar, anticipa la fórmula de los acuerdos bilaterales, siempre que promuevan la creación de empleos en EEUU. Si renegocia el TLCAN con México y Canadá, al cual Trump calificó como “el peor tratado comercial de la historia”, como mínimo podría imponer barreras o aranceles con el fin de reducir el déficit comercial con México. En caso de cancelarlo, las consecuencias económicas, sociales y geopolíticas podrían ser muy costosas, perjudicando el crecimiento potencial de la economía en toda la región norteamericana, y el bienestar de millones de consumidores que hoy disfrutan de acceso a bienes con precios competitivos debido al libre comercio.

La segunda fuente de ingresos externos para México son las remesas enviadas por los más de 34 millones de mexicanos que viven o trabajan en EEUU, otro de los blancos de Trump, quien ha sugerido con ellas costear la construcción del muro. Ya sea por la vía impositiva, por las restricciones a las transferencias, o por la poco probable e ilegal confiscación de las remesas, como ha recordado Agustín Carstens, gobernador del Banco de México, el impacto puede ser muy importante para un país que en 2015 recibió un total de 24,784 millones de dólares por esta vía, que se han convertido en importante detonante del gasto de consumo en México.

Estos factores, sumados a una menor demanda por parte de EEUU y otro probable tijeretazo al gasto público en México, impactarían directamente en la expectativa de crecimiento del país. La depreciación del peso no ha sido suficiente para estimular las exportaciones y el consumo interno, aunque inició con gran dinamismo en 2016, se ha debilitado y es aún débil para compensar la probable caída de la demanda estadounidense. El Banco de México ha reducido las previsiones de crecimiento para 2016 a un rango de 1.8-2.3% (el FMI prevé que la economía mexicana termine el año en 2.1%), mientras que para 2017 algunos analistas han señalado que ahora es más probable que la economía mexicana pueda incluso entrar en recesión en la primera mitad de 2017. Este débil crecimiento podría profundizarse debido a un auge de políticas proteccionistas también en otros países, por lo que México deberá abordar la tarea pendiente de diversificar el destino de sus exportaciones y enfocarse en otras regiones y países. Quizá el fracaso del TPP pueda servir para reforzar las relaciones comerciales con socios asiáticos como China o mirar hacia la poca integrada región latinoamericana, empezando por Centroamérica y el Caribe.

Lo deseable para Norteamérica es que el gobierno de Trump enfoque la alianza estratégica del TLCAN a favor del crecimiento de la región norteamericana y la cooperación económica, social y cultural con sus socios. Esto incluye asumir la responsabilidad de compartir con México un intercambio comercial de más de 583 mil millones de dólares y una frontera de 3,184 kilómetros. La nueva administración estadounidense debe dejar la retórica de la confrontación de lado y continuar con la cooperación en materia económica, educativa, migratoria y de seguridad de los últimos años. De lo contrario, la región podría quedar rezagada frente a otras regiones del mundo, y perder décadas de integración económica y social.

Otro frente que puede sufrir un importante retroceso es la lucha contra el cambio climático, que corre un grave peligro en un momento decisivo para mantener el alza de las temperaturas en un rango manejable. Trump ha prometido derogar los acuerdos mundiales contra el calentamiento global so pretexto de que son una “farsa” inventada por China para socavar la competitividad de EEUU. Si abandona o rebaja el Acuerdo de París, aprobado por 196 países, se puede infringir un daño irreversible al planeta y a la economía global, que a largo plazo puede sufrir los enormes costos de la subida de la temperatura a escala mundial.

Ante estas intenciones, tendríamos que esperar a ver lo que el hoy presidente electo va a impulsar y ejecutar una vez siendo presidente en funciones, aunque algunos de los nombramientos a la fecha hacen pensar que sus intenciones se pueden ver materializadas. En este contexto, a quienes hemos trabajado tantos años a favor de un cambio hacia la inclusión de la sostenibilidad en los negocios, nos sobreviene la consternación y el desaliento. Como decana de EGADE Business School, escuela que lidera múltiples iniciativas que promueven la sostenibilidad corporativa y una educación de negocios responsable – como el Pacto Mundial y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas—, me preocupa mucho esta regresión, pero no puedo sino reafirmar nuestro compromiso con la lucha contra el cambio climático y la sostenibilidad económica, social y medioambiental, mismo que seguiremos impulsando en la formación de líderes comprometidos con la prosperidad global, y en las actividades de investigación que conlleven a modelos de negocios que contemplen y promuevan la sostenibilidad de esa prosperidad.

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Amenaza de recesión en México y economías emergentes en riesgo
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La nueva administración estadounidense debe dejar la retórica de la confrontación de lado y continuar con la cooperación en materia económica, educativa, migratoria y de seguridad de los últimos años. De lo contrario, la región podría quedar rezagada frente a otras regiones del mundo, y perder décadas de integración económica y social.
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Post-Brexit Incertidumbre, impacto y acción

Enviado por egade el Lun, 27/06/2016 - 11:47

El fuerte impacto de brexit afecta al Reino Unido de la manera más directa y profunda: la libra esterlina ya ha caído a su mínimo en 30 años, el primer ministro del Reino Unido ha renunciado y el país enfrenta no solo una retirada dolorosa y desordenada de la UE, sino también la posible desintegración del propio Reino Unido, además del gigantesco reto de curar una sociedad profundamente dividida por el rencor y el veneno que caracterizó la campaña del referéndum. El caos también se ha adueñado de del “gabinete en la sombra” de la oposición laborista, que ha sufrido la renuncia de 45 diputados. Pase lo que pase, el Reino Unido nunca volverá a será igual. Ni la UE, porque el divorcio traumático del segundo mayor socio económico va al corazón de una visión de Europa de integración y cohesión construida sobre la base del interés económico, social y político común. Brexitseñala una tendencia hacia una mayor fragmentación global: se puede ver como un voto en contra de una sociedad más integrada, un voto en contra de una sociedad abierta y un retorno a una sociedad basada en un aislamiento y el proteccionismo. A la sazón, ¿qué significa la decisión británica para la UE, EEUU y el resto del mundo?

Brexit es un paso atrás para el "sueño europeo", cuyo optimismo ha sido reemplazado por escepticismo. La UE ha enfrentado una embestida tras otra que ha situado hasta su estructura y gobierno bajo una presión sin precedentes. Hace una década, la UE se embarcó en el mayor y más ambicioso programa de expansión de su historia, al que sobrevino la Gran Recesión de 2008-2009 y una recuperación económica muy lenta y difícil. Las medidas de austeridad han pasado factura, continúa la resaca de la crisis de la deuda griega, altos niveles de desempleo se enquistan y la región está viviendo una crisis migratoria sin precedentes, además de una discrepancia creciente de los ciudadanos con el enfoque burocrático de la UE de total integración.

Mientras tanto, es probable que persista la incertidumbre económica mundial post-brexit, alimentada por las cuestiones constitucionales que se enfrenta el Reino Unido, la posibilidad de un contagio político (o "nexit") a otros estados de la UE, el aumento de la desintegración y el aislamiento, y el impacto en las elecciones presidenciales de EEUU. Las antiguas certidumbres se están desvaneciendo y se está estableciendo un nuevo orden mundial incierto. Los mercados anhelan estabilidad, pero acechan riesgos potenciales detrás de todas estas incógnitas, también en América Latina.

Ante el brexit, los mercados financieros globales reaccionaron con rapidez y América Latina no queda intocable en el corto plazo, ni tampoco será inmune a sus posibles efectos secundarios. La reacción inmediata fue una fuerte caída en el peso mexicano, que se desplomó 7.1% frente al dólar, cotizando a un mínimo histórico de 19.50 pesos. El Banco de México ha garantizado que México cuenta con los recursos financieros para defender el peso de los especuladores, y es probable que aumente la tasa de interés el próximo 30 de junio. Asimismo, el secretario de Hacienda, Luis Videgaray, anunció un recorte en el gasto federal de 31,7 millones de pesos (1.6 mil millones de dólares) como medida de estabilidad.

Con un contexto mundial incierto, los inversores de los mercados emergentes buscan refugio en activos más seguros. En América Latina esto significa un flujo de inversiones más lento y escaso, que afectará a nuestro panorama económico. Así que México probablemente se verá afectado por impactos más amplios del mercado financiero global, flujos de inversión extranjera directa más débiles, y, por supuesto, el impacto de brexit en los EEUU, principal socio comercial de México.

Hay claros paralelismos políticos entre EEUU y el Reino Unido: la misma retórica populista se ha afianzado en segmentos importantes de la población de Estados Unidos, que sin duda se sienten aislados o creen que han sido abandonados por la globalización. La desvinculación global de Estados Unidos, en un grado mayor o menor, es un tema clave en el discurso de campaña presidencial de EEUU. No son ningún secreto los planes del virtual candidato republicano de levantar un muro en la frontera, imponer aranceles elevados, rescindir el NAFTA junto con otras alianzas comerciales, retirarse del compromiso militar global y deportar a los mexicanos indocumentados. El probable candidato demócrata se ha referido a la necesidad de renegociar acuerdos que son beneficiosos para el pueblo estadounidense, y se ha opuesto a muchos aspectos del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TTP). Alentados por el brexit en el Reino Unido, puede crecer el sentimiento de los EEUU hacia un mayor nivel de proteccionismo y anteposición del interés propio.

México se enfrenta a estos nuevos retos sin dejar de lidiar los problemas existentes: el impacto de la depreciación del peso, los menores precios del petróleo y el lento crecimiento económico, así como la dependencia comercial de su vecino. En el contexto post-brexit, es oportuno que México redoble sus esfuerzos para mejorar su capacidad competitiva, erigir su innovación y diversificar de manera significativa su comercio e integración con el resto del mundo.

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Post-Brexit Incertidumbre, impacto y acción
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La decisión del Reino Unido (RU) de abandonar la Unión Europea (UE) ha producido, posiblemente, uno de los impactos más fuertes en la historia de Europa desde la Segunda Guerra Mundial y ha propinado un duro golpe al ideal de Europa, a la promoción de una sociedad más abierta e integrada y al corazón de la globalización como la conocemos hoy.
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Todo parece imposible hasta que se hace

Enviado por egade el Jue, 21/01/2016 - 12:03

El año 2016 se convierte en oportunidad para traer al presente los planes, proyectos y promesas hechas en el pasado. Es lo que ocurrió el 25 de septiembre de 2015, en una cumbre en las Naciones Unidas, donde los países miembros aprobaron la Agenda 2030 de Desarrollo Sostenible, compuesta por 17 Objetivos de Desarrollo Sos-tenible (ODS) para acabar con la pobreza extrema, luchar contra la desigualdad y la injusticia, y asegurar la sostenibilidad medioambiental del planeta.

A diferencia de los Objetivos del Milenio, suscritos hace 15 años, en esta ocasión se suman al liderazgo de las Naciones Unidas los actores no gubernamentales –empresas, instituciones educativas y organizaciones de la sociedad civil–, que reconocen la necesidad de colaboración y corresponsabilidad de todos los actores.

Como invitada al subsiguiente Foro del Sector Privado, tuve el privilegio de escuchar a líderes mundiales cuyas organizaciones ya están implementando en sus estrategias los ODS. El entendimiento común es que el sector privado tiene mayor capacidad de ofrecer las soluciones a problemas como el cambio climático, la sobreexplotación de recursos o la crisis alimentaria. En América Latina, por su parte, el sector privado resulta determinante para combatir algunos de nuestros problemas más enraizados, como son la pobreza, la desigualdad y un débil estado de derecho.

Si bien es necesario que todos los actores converjamos hacia los ODS desde la colaboración, el compromiso empieza por la propia responsabilidad de cada empresa hacia su entorno y sus comunidades. Como advirtió el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, primero las empresas deben hacer negocios responsablemente y luego buscar nuevas oportunidades.

“El comercio y los negocios son la clave para sacar a la gente de la pobreza, los activistas no pueden lograr nada sin su asociación con las empresas”, reconoció el cantante y activista Paul Hewson (Bono). Y entre otras reflexiones que nos dejó, brilló especialmente el recuerdo de las palabras de su amigo Nelson Mandela: “Todo parece imposible hasta que se hace”.

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Todo parece imposible hasta que se hace
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En América Latina, la contribución del sector privado es determinante para abordar algunos de los problemas más enraízados como son la pobreza, la desigualdad y un débil estado de derecho.
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La innovación de los sistemas de capitales

Enviado por egade el Mié, 22/04/2015 - 11:15

Si el alcalde de una ciudad de América Latina nos preguntara qué hacer para que la suya sea una ciudad innovadora, ¿qué le responderíamos?. Él ha oído que las empresas e individuos que innovan son muy exitosos, los productos innovadores son los que más venden, regiones innovadoras como Silicon Valley son conocidas en todo el mundo. La pregunta correcta no es por qué no innovar, sino en qué se debe innovar.

La ciudad como un sistema colectivo, requiere medios para lograr un impacto social significativo, así como crear los espacios adecuados para democratizar la innovación y diseñar las conexiones necesarias para generar ecosistemas regionales suficientemente articulados, para que se puedan transferir ideas de los individuos a productos y estos a sistemas de capitales con alcance regional.

De la invención a la democratización

El desarrollo de la mayoría de los productos, servicios, modelos de negocio y ciudades del siglo pasado fueron impulsados por inventos y tecnologías innovadoras, así como capitales económicos significativos. Estos tuvieron una influencia determinante en la vida cotidiana de la ciudadanía y en el crecimiento de las naciones. Hoy todos ellos son reevaluados, y se les mide por el impacto social que ejercen, el daño ambiental que genera su manufactura, el origen de las materias primas y la energía que consumen en su producción, de la misma forma que por el beneficio económico que generan a unos pocos.

Se trata de convertir la innovación tradicional en la innovación de un sistema de capitales.

Veamos algunos ejemplos de la evolución de este concepto:

  • La impresora 3D se desarrolló en 1984 como un proceso de manufactura aditiva a unos precios exorbitantes. Sólo en los últimos cinco años se ha diseñado un producto accesible en precio y en funcionalidad a millones de personas. Personalización de la manufactura.
  • El foco pasó de ser una excelente invención cuando formó parte del sistema de iluminación urbana de millones de personas. De producto a sistema.
  • El principio físico de flujo de Bernoulli –para sostener el ala de un avión en vuelo –se convirtió en un sistema de transporte aéreo que hoy es la base de la movilidad de bienes y personas en todo el mundo. De proceso a sistema.
  • La monstruosa computadora de los años 50 alcanzó un tamaño personal, gracias a los avances de la microelectrónica. Personalización de la computación.

El enfoque sistémico de la innovación

La innovación ha sufrido grandes transformaciones. Ha pasado de los modelos clásicos de innovación radical a incremental, hasta converger en dos conceptos aparentemente divergentes: la innovación disruptiva y el diseño de sistemas innovadores.

El concepto de innovación disruptiva fue creado por C. Christensen en los años 80 para describir la disrupción en la industria ejercida por grandes productos. ¿Qué tienen en común Uber, Amazon, las impresoras 3D, iTunes o RyanAir? Que más que ser productos o servicios novedosos, han roto con los paradigmas convencionales de hacer negocio y han logrado un impacto notable en los sistemas sociales.

Las grandes economías están empleando sus recursos científicos, tecnológicos y naturales –en muchos casos explotando también los de aquellas economías en desarrollo –para innovar y llegar a generar sistemas que impacten a más personas, de una forma más eficiente. El diseño de un sistema obliga a romper principios clásicos de la innovación, como los del siglo pasado.

Por ejemplo, Apple iTunes rompió los estándares de la industria de la industria; Amazon rompió con las prácticas convencionales de las editoriales y de las librerías típicas; Uber rompió con las prácticas de negocio tradicionales de los servicios de transporte de personas, RyanAir lo hizo con las estructuras convencionales de la industria del aerotransporte; y las impresoras 3D revolucionarán el diseño y la manufactura de manera impactante en los próximos años, otorgando al usuario final la capacidad de construir modelos tridimensionales.

Cada uno de estos casos ha tenido un efecto económico y social mucho más amplio que la sola innovación de un producto o servicio. Se han transformado en sistemas globales de innovación de gran valor, haciendo que millones de personas se beneficien con ellos al hacerlos accesibles a más usuarios, los han vuelto más democráticos. Son casos de innovación disruptiva. No es que hayan inventado algo muy nuevo o importante, sino que usaron las tecnologías adecuadas y el momento oportuno para insertarlas y convertirlas en notables sistemas sociales. Por ello, el impacto de la innovación debe medirse por la influencia que tiene en la sociedad, y por su evolución desde una iniciativa novedosa hacia un enfoque democrático y abierto.

De esta manera, la innovación con un enfoque sistémico se integra mediante el diseño de mecanismos que rompen paradigmas y la inserción de estos en sistemas de capital más sofisticados. Cuando se transfiere la invención de un producto novedoso hacia un sistema de capitales podemos hablar de innovación con un enfoque sistémico, que consiste en diseñar una disrupción notable y planear alrededor de ella un sistema de gran impacto.

Innovación para la sustentabilidad y el bien común

Como lo ha expresado el chef Gastón Acurio, personaje notable de la industria gastronómica peruana: “La diferencia de nuestro éxito es que nosotros no abrimos un restaurante, sino que generamos un movimiento… En un movimiento uno es parte de una actividad que genera un mayor insumo económico” en este caso, para todo un país.

Esta es la visión de innovación que debe alcanzar el político o el gobierno en turno que desea impulsar una ciudad. Hay que usar la innovación para generar riqueza sustentable, que mejore la calidad de vida de sus habitantes, para que en el futuro ésta se torne atractiva para el capital foráneo, socios tecnológicos y organizaciones; y pueda reducir la injusticia social, la contaminación ambiental, el gasto de agua, y en general los niveles de pobreza extrema. Es diseñar un futuro agradable, viable y de grandes expectativas.

Este es el gran salto que debemos impulsar en la educación de quienes construirán el futuro del planeta. Se deben formar líderes que sepan diseñar sistemas y administrarlos. Los nuevos innovadores serán los que hagan converger la innovación tecnológica, social, cultural y ecológica. Deberán romper con las convenciones de la administración pública y las estrategias de desarrollo industrial. En la innovación del siglo XXI confluyen la creatividad, la tecnología, la organización, el emprendimiento y la gobernanza para formar sistemas de capitales de gran impacto en la forma de vida de la mayoría de los habitantes de una ciudad y del medio ambiente que los rodea.

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La innovación de los sistemas de capitales
Abstract
Un enfoque sistémico de la innovación contribuye al desarrollo de ciudades sostenibles, logrando un impacto social, económico y medioambiental positivo y ofreciendo medios y espacios para la democratización de la innovación.
Idea Type
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