Obsesión cambiaria

Artículo publicado en la columna Glosas Marginales de Reforma

El Fed y sus intenciones restrictivas

El día 14, exactamente como se esperaba en general, el Fed aumentó su tasa de interés de referencia en 50 p.b., después de cuatro incrementos sucesivos de 75 p.b. Al otro lado del Atlántico, el Banco de Inglaterra y el Banco Central Europeo aumentaron sus tasas respectivas en... 50 p.b. Esto no resultó extraño, excepto por el tono restrictivo (hawkish) de las declaraciones de Christine Lagarde.

Aunque confirmó las expectativas, el movimiento causó como quiera turbulencias en los mercados financieros. Según muchos analistas, ello fue debido al énfasis antiinflacionario de la exposición de Jerome Powell. Esta interpretación me parece incompleta. En la historia hay muchos episodios de "ajustes" financieros negativos, que se producen cuando terminan periodos largos de tasas de interés demasiado bajas.

El comunicado formal repitió su "explicación" pudorosa de la inflación, listando los factores consabidos. Dijo el Fed: la pandemia, la guerra, ciertos precios específicos, etc., se han traducido en desbalances entre oferta y demanda. Ni una letra se destinó a reconocer que los principales desbalances en cuestión, evidentes, tienen su origen en la sobre-expansión fiscal y monetaria que caracterizó a la política económica estadounidense durante muchos años.

Fuere como haya sido, el Fed advierte ahora que, para alcanzar una postura suficientemente restrictiva, que empuje la inflación hacia la meta de 2%, serán "apropiados" aumentos adicionales de la tasa de interés de Fed Funds. Por supuesto, tiene razón: la inflación más reciente se ubicó en el triple de la deseada. En consecuencia, el Fed afirma que "está fuertemente comprometido a regresar la inflación (...) a su objetivo". (Las negritas en los textos son mías).

Sin embargo, el banco suavizó su determinación estabilizadora echando mano a una letanía estándar de consideraciones: para determinar el paso de los aumentos por venir, dijo, tomará en cuenta una serie de indicadores de todo tipo, incluyendo información sobre "la salud pública" (¿otra pandemia?). En palabras llanas, el Fed actuará en función de lo que vayan revelando los datos del entorno. Ello implica que no tiene enteramente claro el horizonte. (Nadie lo tiene). Así pues, en total, por un lado, el banco usó un fraseo muy hawkish pero, por el otro, trató de matizarlo. Ciertamente, no es una manera muy efectiva de reducir la incertidumbre. Me parece que el mercado anticipaba algo más definido.

Banxico y su giro

El día 15, por su parte, Banxico elevó su tasa de interés objetivo en... 50 p.b., situándola en 10.5%. El aumento fue tal y como se previó por los analistas.

En sus comunicados, Banxico es siempre más prolijo que el Fed. El más reciente de ellos contiene la visión institucional de los rasgos principales tanto de la economía mundial como de la mexicana. En ambos casos, se destaca una combinación de un cierto crecimiento económico que tiende a perder vigor, con una inflación menos aguda, pero todavía muy elevada.

Específicamente, en lo que toca a la inflación, el banco central enfatiza, prudentemente, la persistencia al alza de la llamada "inflación subyacente", así como la expectativa de su probable incremento. En congruencia con ello, la Junta de Gobierno tomó (por mayoría, 4/1) la decisión ya comentada.

La Junta sigue anticipando que "la inflación converja a la meta de 3% en el tercer trimestre de 2024". Para ello, "considera que todavía será necesario incrementar la tasa de referencia en la próxima reunión". Más adelante, agrega Banxico, la postura de política monetaria dependerá "de las circunstancias prevalecientes". Esta es sin duda la parte más relevante del documento. Por varias razones:

  1. El anuncio formal de un alza en febrero 9 del próximo año es sorprendente. Supongo que será al menos de 25 p.b.
  2.  El punto previo establece por lo pronto un máximo para la tasa oficial. Importa notar que no se descartan "ajustes adicionales", pero estarán supeditados a la naturaleza incierta de los flujos de información.
  3. Esa postura anticipada me parece temprana, considerando que el propio Banco dice, a la letra: "el balance de riesgos en la trayectoria prevista para la inflación en el horizonte de pronóstico sigue sesgado al alza".

El autor es profesor de Economía de EGADE Business School.

Artículo publicado originalmente en Reforma.

Ir a opinión
EGADE Ideas
in your inbox