La valoración de los mercados

Artículo publicado en la columna Valor y Riesgo del periódico Reforma

Un mercado deja de ser eficiente si su valor intrínseco, es decir todo lo que producirá en flujos futuros para los tenedores de sus instrumentos o el activo subyacente, en términos monetarios presentes, se queda muy relegado del valor que le dan los mercados públicos. Como ambas cosas pueden medirse de manera más o menos sencilla, no debería ser tan difícil descubrir burbujas, sin embargo, por el contrario, esto suele ser una labor sorprendentemente compleja e inexacta.

Al pensar en los mercados actuales y comparar sus condiciones a los mercados previos a los rompimientos de burbujas (aunque no todos los crash se debieron a burbujas, pero la mayoría sí tuvieron situaciones "espumosas") se puede ver que no se dan todas las condiciones para una burbuja hoy, pero si algunas. Por otro lado, hay mercados particulares que muestran casi todas las condiciones de una burbuja, por lo que quizás pronto podrían estallar.

Los bonos por ejemplo se están vendiendo a unas 80x sus flujos, lo cual dista mucho de un promedio histórico o atractivo, pero el balance de ahorro mundial previene una caída de sus precios en el corto plazo al menos. Las acciones se venden hoy a unas 30x en promedio, pero otros máximos anteriores han llegado cerca de 50x, que no es consuelo, pero al menos es distancia.

En el mercado de commodities, se observan compras apalancadas y a futuro, aunque estos efectos se han liberado un poco recientemente con la apreciación de dólar; algo similar también se puede notar en los mercados de bienes raíces, que son muy dependientes de la geografía como para generalizar.

Hay elementos del análisis de si se ha formado una burbuja o no que están en zona roja: La gran cantidad de jugadores de ruido entrando al mercado -inversores no sofisticados que apuestan al rumor-; otro es el hecho de ver muchos nuevos IPOs (emisiones primerizas de acciones) que ganan terreno en las bolsas, pero sin mostrar ganancias o siquiera ventas. Otro indicador que preocupa es el peso de las bolsas como porcentaje del PIB (ya casi en 200% en los EEUU, un récord) y por último, un sentimiento prevalecientemente bullish, aún a pesar de los riesgos de inflación y el aumento inminente de los impuestos.

Un sector que presenta comportamientos muy espumosos y que quizás está en terreno de burbuja es el tecnológico. Esto por que no sólo sus valuaciones están en su percentil cien (lo más caro que se ha visto desde el 2000), sino que las prácticas de la industria son insostenibles a todas luces, si se ha de mantener un equilibrio entre el capital y el trabajo.

Los gigantes de internet, en particular, muestran una capitalización de mercado relativa al total que no tiene precedente en la historia y también, comportamientos audaces en exceso (comprando a toda su competencia y entrando en subindustrias en donde no tienen ningún expertise, para enfrentar a sus compañeros gigantes). Las cinco gigantonas valen juntas cerca de 8.5 trillones de dólares, un 35% del PIB y casi la mitad de toda la ganancia que ha tenido la bolsa desde que comenzara el nuevo mercado alcista el año pasado.

Esto pone al mundo entero en un riesgo sistémico grave, por el efecto que su caída traería a la economía y los mercados, caída que puede darse repentinamente por cualquiera de los siguientes factores: una subida de tasas de interés, una más agresiva regulación anti-monopolio y una mayor competencia de los jugadores menores. Estos factores de hecho, detienen a las autoridades a mover cualquier palanca que pueda tumbar los precios, en una cautela cuyas consecuencias van presionando a una avalancha.

Las secuelas macroeconómicas pueden ser múltiples, como un efecto riqueza negativo por la exposición y la concentración. Por otro lado, también se observa una caída en la productividad del sector desde el 2003, de un crecimiento anual de 21%, a uno de tan solo 1% antes de la pandemia (en donde ha repuntado temporalmente por las secuelas del trabajo en casa).

En conclusión, debemos estar en burbuwatch. Hoy por hoy: burbuja tecnológica al 85%; burbuja general sólo al 60%.

El autor es director del Centro de Innovación Financiera (Think Tank Financiero) de EGADE Business School.

Artículo publicado originalmente en Reforma.

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