El estado de la liquidez mundial

Artículo publicado en la sección Riesgo y Valor del periódico Reforma

El estado de la liquidez mundial a relación que existe entre la liquidez mundial y los mercados de Bolsa es muy cercana y lo largo de las décadas han caminado de la mano aun más hasta llegar a una correlación por encima del 60% el uno con el otro, durante los últimos cuatro años.

Hay también muchas maneras de medirla y una de ellas es la cantidad de dinero dentro del agregado monetario llamado "M2". que aglomera tanto el dinero en circulación como los depósitos bancarios (los que están la vista, plazo y en monedas extranjeras).

Cuando se suman las cantidades de este "M2" (la oferta monetaria, como se le llama común mente) para algún grupo de países de referencia en las finanzas internacionales, encontramos una de las expresiones de la liquidez mundial.

Por ejemplo, la suma del M2 de los once países más grandes del mundo más los de la zona Euro es de 104 trillones de dólares (tdd) y la de los países de la OECD es de 52 tdd, la de Estados Unidos solamente es de 21 tdd- habría que apuntar que estas cantidades se han multiplicado por cuatro desde el 2008 y por ocho en EEUU.

Todos los Gobiernos de los países ricos desplegaron este masivo rescate con las caídas de las bolsas de la vivienda, primeramente, y después durante la crisis del Covid, inundando los mercados financieros con suficiente munición para alimentar todo tipo de activo y llevarlo a alturas en precios y múltiplos no vistas desde la burbuja de internet en 1999.

La herramienta preferida lo largo de estos 16 años por los banqueros centrales de todo el mundo ha sido la llamada "Monetización de los Déficits Fiscales". Esta estrategia se desdobla lo largo de ocho capas, que pudiéramos relatar a continuación:

  1. Los Gobiernos hacen un cálculo del rescate requerido para los programas de ayuda (peticiones por desempleo, quita de deuda bancos regionales con problemas, o empresas medianas cercanas a la quiebra, etc.).
  2. Los Gobiernos emiten deuda como los Treasury Bills de EE. UU. para cubrir esa necesidad.
  3. Los bancos comerciales la compran quedando del lado de sus activos.
  4. El Banco central imprime nuevo dinero lo cual infla su pasivo
  5. Compra esos Treasuries de los bancos comerciales acreditando a las reservas que éstos mantienen de lado del pasivo en el Banco cen tral, lo cual requiere...
  6. Que el balance del Banco central se expanda de lado de los activos al reconocer las nuevas tenencias de los Treasuries compró.
  7. Ya con el crédito en sus reservas, los bancos comerciales acreditan los depósitos de las entidades e individuos que recibirán el apoyo del Gobierno, quien ahora tendrá..
  8. De lado de su pasivo un déficit fiscal mucho mayor compensado a nivel de la economía, por el gasto y la inversión que aquellos que recibieron esta lluvia de dinero desde el cielo, ejercerán.

La liquidez global (calculada en 170 tdd al cierre del 2023) es mayor al M2 y se compone de los activos en los bancos centrales, más el crédito bancario y no-bancario, más el flujo de los corporativos, más la venta de colateral, más la actividad de reportos, más los flujos netos foráneos entre países.

Aunque en ciertas medidas la Fed y compañía han restringido la liquidez, bajo otras la ha aumentado (como reducir los reportos inversos, lo cual deja de recoger la liquidez que debería recogerse). Toda esta inundación de liquidez tiene el efecto de incrementar los precios de activos de bolsa inmuebles y podría seguro lo ha hecho- también llegar la inflación general de bienes y servicios.

En la novela "Great Expectations de Dickens, un obscuro benefactor le compra a escondidas toda su obra al pintor protagonista-, quien se cree dentro de una racha de éxitos absoluta.

Si la principal razón atrás de este boom de bolsa fuera la liquidez, entonces el boom es artificial, y si la liquidez sigue, el boom lo haría también.

En la adaptación de la novela la pantalla, el actor Ethan Hawke al fin descubre quien le compraba todo su mundo se cae pedazos.

Esperemos que la Fed siga comprando igualmente, pues de lo contrario, hay un escenario dickensiano esperándonos.


El autor es profesor de Economía y Finanzas de EGADE Business School.

Artículo publicado originalmente en Reforma.

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