Diario económico (mixto)

Artículo publicado originalmente en la columna Glosas Marginales del periódico Reforma

29/09/22: Lunes 19: Incivilidad

El ambiente político de México, y de muchos otros países, se ha caracterizado progresivamente por la falta de civilidad. Según la RAE, la primera acepción de civilidad es "sociabilidad"; incivilidad es lo contrario.

La civilidad es una virtud fundamental en una comunidad libre y democrática. La razón es sencilla: las sociedades modernas son muy diversas y sus miembros tienen valores e intereses heterogéneos. La civilidad es una actitud que se manifiesta en la disposición a la tolerancia de perspectivas, posturas, pasiones, etc., no sólo distintas, sino incluso opuestas.

El diálogo y el debate son formas de intercambio pacífico de ideas, críticas, argumentos, opiniones, información, etc., con el propósito de arribar a consensos. La civilidad, decía un sociólogo prominente (i.e., E. Shilds, citado por P. Boettke), es un aglutinante social crítico, que permite la solución de conflictos sin recurrir a la coerción o a la violencia. Esto es especialmente importante en las sociedades abiertas, donde los desacuerdos pueden manifestarse sin trabas. En los regímenes autoritarios o, peor aún, totalitarios, la civilidad resulta innecesaria, porque los valores se imponen desde arriba, por el grupo (o el individuo) gobernante.

Creo, con algunos especialistas, que la incivilidad actual es consecuencia de la ideologización del discurso político. ¿Qué quiere decir eso? Los enterados señalan varios de sus ingredientes principales: 1.- se basa en una polarización antagónica: "nosotros contra ustedes"; 2.- concibe sólo una noción verdadera del bien social, y únicamente los creyentes en ella son dignos y puros; y, 3.- todos los demás son, por necesidad, réprobos.

Quizás exagero, pero, para persuadir al lector, le sugiero una mirada al contenido de los mensajes políticos, digamos, en Twitter. Lo común es la descalificación y el insulto, y lo excepcional es el razonamiento y el dato. Algo similar sucede con alarmante frecuencia en los debates parlamentarios. Los académicos, qué pena, no escapan del fenómeno. Un amigo me envió apenas ayer un párrafo de un libro reciente, de la autoría de un economista medianamente famoso, donde califica de "idiotas" (sic) a un colega (finado) ganador del Premio Nobel y a sus "seguidores" (sic, otra vez). De paso, advierto que entre los seguidores hubo otro Premio Nobel. ¿Qué motiva los insultos? El hecho de que el criticado era (¡qué horror!) un distinguidísimo liberal (clásico), creyente, sí, en el mercado libre, pero no monoteísta.

Martes 20: El BCE se pone verde

En sus compras de bonos de empresas, el Banco Central Europeo ha decidido dar prioridad a los emitidos por entidades que muestren progresos en sus números "verdes" (el volumen de gases de invernadero emitidos). Se une así a los "ecofinancieros", según el nombre acertado de un articulista de The Wall Street Journal. Como quiera, el grueso de sus operaciones estará determinado por consideraciones de política monetaria. Qué bueno, por una simple razón: la inflación en la Unión Europea excedió el 9% en agosto, algo así como cinco veces (!) la meta oficial. El mandato formal del BCE es controlar la inflación. En mi opinión, su participación en la lucha contra el cambio climático es una acción entendible, pero probablemente poco eficaz.

Miércoles 21: El Fed valida las expectativas

Sin sorpresas, el Fed subió ¾ de punto su tasa de interés. (J. Powell no es precisamente P. Volcker). Más de un comentarista quiso dramatizar su nota diciendo que se trata de la tasa más alta en 14 años. Y es cierto, pero omitió añadir que el periodo referido se caracterizó por una política monetaria históricamente laxa. Los aumentos recientes son apenas movimientos apropiados hacia la normalización. La tasa actual, 3 a 3 ¼%, no es restrictiva en términos reales.

Jueves 22: Alimentación cara

A lo largo de las dos décadas más recientes, el Índice de Precios de los Alimentos ha subido 234% en México (en pesos) y 77% en Estados Unidos (en dólares). La diferencia es muy relevante considerando, entre otras cosas, que en México las familias destinan el 38% de su gasto total a alimentos, mientras que la proporción es sólo 12% en Estados Unidos. Las cifras citadas son más altas en los estratos de ingreso más bajos. (Ver gráfico).

Viernes 23: Pronósticos

La Junta del Fed "pronostica" que el PIB de Estados Unidos crecerá 1.2% en 2023. Plantear que el PIB de México aumentará 3% es... ambicioso.
 

El autor es profesor de Economía de EGADE, Business School.

Artículo publicado originalmente en Reforma.

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