Estrategia y COVID-19

La situación que estamos viviendo nos ha requerido aprender muy rápido a diseñar nuevos modelos de negocio

El año 2020 se presentó con un escenario que muy pocos hubieran podido predecir; las reglas del juego cambiaron y tendremos que reescribir la forma de hacer negocio y de convivencia humana. La economía mexicana decrecerá un promedio de seis por ciento y la del mundo un tres por ciento.

En México hemos tenido crisis económicas de magnitudes similares, sin embargo, ahora la situación es mundial y su origen fue un ataque a la salud, no económico. El reto es lograr sortear esta pandemia y estar preparados para mejores tiempos. El objetivo de este artículo es ofrecer algunas líneas de reflexión para ayudar en esta tarea nada fácil.

Cuidar lo más posible al talento humano es la primera acción que las empresas han debido seguir. Cuando la naturaleza del trabajo así lo ha permitido, el trabajo se ha realizado desde casa, el llamado home office y esto ha ido más allá de estar en casa trabajando. Ha sido el reto de proporcionar capacitación en el uso de tecnologías de comunicación, reforzar la confianza en que los colaboradores cumplirán lo más posible sus responsabilidades sin que tengan que estar en una oficina y ofrecer apoyo psicológico para manejar casos de stress por la situación que estamos viviendo. De manera complementaria, cuando ha sido necesario, la empresa ha proporcionado recursos físicos para el trabajo, desde una silla o una mesa para trabajar hasta ayudar a mejorar la conexión de internet en casa del colaborador que así lo requiera. Cuando la naturaleza del trabajo requiere presencia física, los protocolos de seguridad han sido rigurosos, desde monitoreo de la salud del colaborador hasta reglas de convivencia en la planta u oficina para evitar posibles contagios. Otra acción de corto plazo ha sido utilizar los recursos financieros en aquellas actividades que permitan la continuidad de las operaciones, atendiendo a los clientes de la mejor manera posible. Lo anterior es necesario para lograr que la empresa subsista ante esta situación; sin embargo, el equipo directivo también debe diseñar la empresa para cuando esta situación se vaya superando—ese es el pensamiento estratégico. 

Antes dijimos que la economía mundial decrecerá un promedio de tres por ciento en el 2020, por lo que habrá países que decrezcan un poco menos y otros un poco más. Por ejemplo, países de Europa del Este, India, Medio Oriente o China serán poco menos afectados por esta situación, por lo que se pueden encontrar áreas en las que la empresa se pueda insertar en cadenas de valor de esas economías. Una forma de hacerlo es identificar empresas mexicanas con operaciones en esas geografías y explorar posibilidades para generar valor de manera conjunta. Las embajadas mexicanas en regiones menos afectadas son un recurso para explorar nuevas regiones para hacer negocio. De la misma manera, si México decrecerá un seis por ciento en el 2020, existirán regiones que decrezcan más que otras y la empresa deberá enfocar sus esfuerzos en atender regiones con más posibilidades para hacer negocio. Los sectores llamados esenciales para la actividad económica, transporte, telecomunicaciones, salud, alimentos, entre otros, también abren oportunidades para generar valor.

A nivel sociodemográfico, las llamadas generaciones Millenials y Z, que son casi la mitad de la población mundial, están requiriendo servicios de alimentación, educación, vivienda y salud, de manera que la empresa tiene una oportunidad para atender sus requerimientos.

La situación que estamos viviendo nos ha requerido aprender muy rápido a diseñar nuevos modelos de negocio. Por ejemplo, las compras vía internet, desde alimentos hasta electrodomésticos. Lo que hasta el 2019 se veía como una posibilidad ahora se volvió un requisito. Lo que quizá veíamos distante, por ejemplo, colaborar, inclusive con competidores, ahora se ha volvió un imperativo. De aquí que veamos promocionales de consumir productos de una determinada región, el que mejor satisfaga los requerimientos de los clientes, mientras sea de una región determinada. O bien, embarques conjuntos para aprovechar economías de escala en el transporte.

El escenario cambió, toca diseñar nuevas reglas de participación para crear valor basadas en tecnología, colaboración y capacidad de aprendizaje.

Artículo originalmente publicado en El Financiero.

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