Lecciones de Ratatouille: El musical de TikTok

Una maestra estadounidense de primaria, escribió una canción para el personaje principal de la película, Remy la rata cocinera, y lo publicó en la red social en donde se hizo viral

Emily Jacobsen, una maestra estadounidense de primaria, escribió una canción para el personaje principal de la película Ratatouille, Remy la rata cocinera, y lo publicó en TikTok en donde se hizo viral.

Ratatouille (2007) es una película de Pixar (propiedad de Disney), pero no es un musical. Aunque varios creadores de contenidos para TikTok ya tenían vídeos representando varias escenas de la película, fue hasta la canción de Emily que se logró conformar una gran comunidad de seguidores que compusieron canciones, música y hasta parodias contando partes de la película. Otros seguidores hicieron propuestas de vestuarios estilo TikTok y el tema seguía siendo viral.

Fue tanto su éxito que el material fue enviado a un productor de Broadway, quién le vio potencial para la creación de un musical virtual, en colaboración con TikTok, y al que Disney les dio autorización de hacerlo.

Al proyecto se unieron profesionales de la actuación, compositores, creadores de música, vestuario, escenografía y, por supuesto, digitalización. Las grabaciones fueron hechas en las casas de los actores, actrices y cantantes en el formato de TikTok, y uno hasta podía ver las puertas de un closet detrás de la actuación de Andrew Barth Feldman representando a Linguini, el joven cocinero. Los actores nunca estuvieron juntos, pero cada uno tenía su cuadro en la pantalla, como en Zoom en formato de galería.

El musical se pudo disfrutar desde una plataforma digital que lo transmitió bajo demanda por un tiempo limitado, del 1 al 4 de enero de 2021. El acceso al musical tuvo un precio de entre USD$5.00 a USD$100.00 porque dejaron a elección del espectador el monto que podía o quería pagar ya que todas las entradas fueron donadas al Actors Fund, una organización sin fines de lucro que apoya a los profesionales del entretenimiento que están sin trabajo por la pandemia. El día de su estreno, el musical recabó un millón de dólares, y para el último día de su transmisión, se lograron dos millones.

Aunque algunos enfocan el análisis de este fenómeno del entretenimiento al poder de la aplicación TikTok de influir en Broadway, el caso ofrece lecciones importantes para el mundo de los negocios en general. ¿Cómo co-crear valor con nuestras audiencias cuando estamos encerrados y solo podemos tener una vida virtual?.

El musical emergió de unos aficionados a un cuento infantil y seguidores de una plataforma digital. Aficionados que quizás no eran visibles para las grandes empresas como Pixar, Disney o productoras de Broadway, pero que en circunstancias especiales se hicieron visibles y demostraron su poder de influencia.

Sin duda alguna, los creadores y consumidores de contenido digital de este musical construyeron sus ideas basándose en las propuestas de unos sobre otros, como ocurre en las plataformas digitales. Aunque aquí surgieron alianzas orgánicas que emergieron entre aficionados que contribuyeron con su creatividad y profesionales que aportaron mucho más que una buena actuación o canción.

En este mundo virtual, los productores también cambiaron su modelo de negocio ‘presencial’ a uno ‘virtual’ en dos meses. Los asesores de vestuario y maquillaje trabajaron a distancia con los actores y les pedían buscar entre sus pertenencias lo apropiado para su rol. Lo que se logró en este musical fue que cada actor comprendió el papel complementario de un gran grupo de participantes involucrados en el proceso de co-creación de valor. Aquí tenemos una forma alternativa de creación conjunta de valor que es la de prestarle atención a esas audiencias que parecen pasar inadvertidas.

El principio básico de la co-creación de valor que se puede identificar en este caso es que la audiencia era activa, sabía lo que quería y estaba dispuesta a compartir el riesgo. Así es, un grupo de extraños se unieron para crear este musical, solo por el gusto de hacerlo.

¿Qué cómo supe de este musical? Karina, mi sobrina Gen Z, invitó a toda la familia el 1 de enero a ver este musical que había contratado. Una forma asombrosa de iniciar el año.

Artículo originalmente publicado en El Financiero.

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