El fin de la ventaja competitiva
La complejidad y velocidad de los cambios tecnológicos que vivimos vuelve más difícil predecir el futuro y, por tanto, nos hace más vulnerables a los "cisnes negros"
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El mundo de los negocios de hoy exige una capacidad de reacción y de respuesta rápida y certera. Como afirma Rita McGrath, reconocida internacionalmente por su experiencia liderando la innovación y crecimiento en tiempos de incertidumbre, “la competencia ya no viene del mismo sector, sino de todos lados”. Compañías que nacieron y se consolidaron ofreciendo servicios tecnológicos y digitales, como Google, Netflix, Apple o Amazon, están comenzando a competir en otros sectores que no imaginaban hace solo diez años.

Sin duda, vivimos tiempos interesantes, con retos y desafíos que nos obligan a maximizar nuestros sentidos, los cuales brindan una gran vigencia al pensamiento de Nassim Taleb con su concepto de “cisne negro” (black swan).

Un cisne negro es un suceso atípico, no calculado, cuyo impacto es de tal magnitud que tiene repercusiones a nivel mundial. La complejidad del mundo en el que vivimos y la velocidad a la que se dan los avances tecnológicos vuelve singularmente difícil predecir el futuro y, por tanto, más susceptible a que se den cisnes negros.

Los problemas son más volátiles que nunca y, a menudo, la información cambia más rápido de lo que puede llegar a ser validada. Las grandes preguntas entonces son: ¿Qué tipo de talento se necesita dentro de las compañías para poder anticiparse a estos cisnes negros? ¿Qué perfiles y qué habilidades?

Ante este nuevo reto, donde la competencia ya no se da por silos o sectores, sino por “arenas” (como menciona Rita McGrath), las grandes compañías están reaccionando de forma muy interesante, preocupadas por identificar cisnes negros en todo el ecosistema de negocios mundial.

Algunas de ellas tratan de identificar oportunidades para posicionarse en mercados, aunque no necesariamente con productos o servicios que tradicionalmente definen a dicha empresa. Google, Dell, Alibaba o Amazon, por ejemplo, se han diversificado en sectores “no relacionados” como es el sector financiero o el de salud y belleza, entre otros. Las empresas identifican tendencias y se adaptan a las necesidades de esos mercados, desarrollando productos, servicios y alianzas con otros jugadores que les permitan competir y ganar ése mercado.

Por tanto, el perfil del talento que vemos que se está incorporando a estas empresas se acerca mucho más a lo que Clayton Christensen, uno de los principales expertos a nivel mundial en innovación y crecimiento, describe como las competencias del innovador o del emprendedor:

  • Pensamiento crítico y resolución de problemas
  • Colaboración en redes y liderazgo por influencia
  • Agilidad y adaptabilidad
  • Iniciativa
  • Acceso y análisis de la información
  • Comunicación oral y escrita efectiva
  • Curiosidad e imaginación.

El desarrollo de estas competencias en los líderes empresariales de cada país es fundamental para incentivar el crecimiento económico y elevar los niveles de bienestar, por lo que, en EGADE Business School se incentiva su incorporación en las mallas curriculares para que le permitan a los tomadores de decisión lograr anticiparse a potenciales cisnes negros o, en su caso, a responder de manera inmediata ante ellos.

México se debe sumar a la tendencia de desarrollar nuevos modelos de negocio que se adapten a las necesidades cambiantes de los mercados. Es un reto enorme, ya que las compañías tienen que romper con su propia inercia de operación. Richard Foster y Sarah Kaplan en su libro Creative Distruction sostienen este punto al argumentar que para crear riqueza sostenible, “las compañías tendrían que estar dispuestas a radicalmente explorar nuevos modelos de negocios.”

Como consecuencia, muchas empresas apuestan por abrirse al ecosistema que los rodea, incluyendo, a la propia comunidad, a las universidades, a los emprendedores, a los centros de investigación, a las organizaciones sociales entre otras, que permita, la aplicación de nuevos conocimientos y métodos para el cambio económico y social de una manera positiva.

“El mantra debe ser 'aprender rápido, aprender continuamente'”.

Los retos son grandes, se requiere de un gran esfuerzo, se necesitan habilidades que quizás las empresas no tengan o no estén observando ya que implica cambiar la cultura organizacional. Se requiere de personas que decidan prepararse en un ecosistema de innovación y emprendimiento, así como con resolución de problemas empresariales reales para potenciar su capacidad.

Contar con una preparación de alto nivel y realista, permitirá contar con liderazgos los cuales guíen a las empresas para que se sacudan el miedo a compartir, a desarrollar alianzas relevantes con otras organizaciones de diferentes sectores que quizás los desvíe de su negocio principal o mercado, los cuales sin duda son retos que les permitirán mantenerse competitivas en un mundo muy complejo.

En resumen, y parafraseando a Rita McGrath, “hay que reinventarse desde adentro; a responder de una manera más rápida y bajo presión, entender que las ventajas competitivas ya son transitorias y que la competencia ya no es por sector sino por mercado y enfocado al cliente;  a desarrollar un nuevo sistema de comunicación con el ecosistema que nos rodea, a estar preparados para competir con diferentes modelos de negocios y a desarrollar quizás un modelo de negocio diferente: aprender a conectar entre un segmento de mercado, con una oferta y una geografía determinada que nos permitan generar soluciones diferentes a las convencionales.”

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La complejidad y velocidad de los cambios tecnológicos que vivimos vuelve más difícil predecir el futuro y, por tanto, nos hace más vulnerables a los "cisnes negros"
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El mundo de los negocios de hoy exige una capacidad de reacción y de respuesta rápida y certera. Como afirma Rita McGrath, reconocida internacionalmente por su experiencia liderando la innovación y crecimiento en tiempos de incertidumbre, “la competencia ya no viene del mismo sector, sino de todos lados”. Compañías que nacieron y se consolidaron ofreciendo servicios tecnológicos y digitales, como Google, Netflix, Apple o Amazon, están comenzando a competir en otros sectores que no imaginaban hace solo diez años.

Sin duda, vivimos tiempos interesantes, con retos y desafíos que nos obligan a maximizar nuestros sentidos, los cuales brindan una gran vigencia al pensamiento de Nassim Taleb con su concepto de “cisne negro” (black swan).

Un cisne negro es un suceso atípico, no calculado, cuyo impacto es de tal magnitud que tiene repercusiones a nivel mundial. La complejidad del mundo en el que vivimos y la velocidad a la que se dan los avances tecnológicos vuelve singularmente difícil predecir el futuro y, por tanto, más susceptible a que se den cisnes negros.

Los problemas son más volátiles que nunca y, a menudo, la información cambia más rápido de lo que puede llegar a ser validada. Las grandes preguntas entonces son: ¿Qué tipo de talento se necesita dentro de las compañías para poder anticiparse a estos cisnes negros? ¿Qué perfiles y qué habilidades?

Ante este nuevo reto, donde la competencia ya no se da por silos o sectores, sino por “arenas” (como menciona Rita McGrath), las grandes compañías están reaccionando de forma muy interesante, preocupadas por identificar cisnes negros en todo el ecosistema de negocios mundial.

Algunas de ellas tratan de identificar oportunidades para posicionarse en mercados, aunque no necesariamente con productos o servicios que tradicionalmente definen a dicha empresa. Google, Dell, Alibaba o Amazon, por ejemplo, se han diversificado en sectores “no relacionados” como es el sector financiero o el de salud y belleza, entre otros. Las empresas identifican tendencias y se adaptan a las necesidades de esos mercados, desarrollando productos, servicios y alianzas con otros jugadores que les permitan competir y ganar ése mercado.

Por tanto, el perfil del talento que vemos que se está incorporando a estas empresas se acerca mucho más a lo que Clayton Christensen, uno de los principales expertos a nivel mundial en innovación y crecimiento, describe como las competencias del innovador o del emprendedor:

  • Pensamiento crítico y resolución de problemas
  • Colaboración en redes y liderazgo por influencia
  • Agilidad y adaptabilidad
  • Iniciativa
  • Acceso y análisis de la información
  • Comunicación oral y escrita efectiva
  • Curiosidad e imaginación.

El desarrollo de estas competencias en los líderes empresariales de cada país es fundamental para incentivar el crecimiento económico y elevar los niveles de bienestar, por lo que, en EGADE Business School se incentiva su incorporación en las mallas curriculares para que le permitan a los tomadores de decisión lograr anticiparse a potenciales cisnes negros o, en su caso, a responder de manera inmediata ante ellos.

México se debe sumar a la tendencia de desarrollar nuevos modelos de negocio que se adapten a las necesidades cambiantes de los mercados. Es un reto enorme, ya que las compañías tienen que romper con su propia inercia de operación. Richard Foster y Sarah Kaplan en su libro Creative Distruction sostienen este punto al argumentar que para crear riqueza sostenible, “las compañías tendrían que estar dispuestas a radicalmente explorar nuevos modelos de negocios.”

Como consecuencia, muchas empresas apuestan por abrirse al ecosistema que los rodea, incluyendo, a la propia comunidad, a las universidades, a los emprendedores, a los centros de investigación, a las organizaciones sociales entre otras, que permita, la aplicación de nuevos conocimientos y métodos para el cambio económico y social de una manera positiva.

“El mantra debe ser 'aprender rápido, aprender continuamente'”.

Los retos son grandes, se requiere de un gran esfuerzo, se necesitan habilidades que quizás las empresas no tengan o no estén observando ya que implica cambiar la cultura organizacional. Se requiere de personas que decidan prepararse en un ecosistema de innovación y emprendimiento, así como con resolución de problemas empresariales reales para potenciar su capacidad.

Contar con una preparación de alto nivel y realista, permitirá contar con liderazgos los cuales guíen a las empresas para que se sacudan el miedo a compartir, a desarrollar alianzas relevantes con otras organizaciones de diferentes sectores que quizás los desvíe de su negocio principal o mercado, los cuales sin duda son retos que les permitirán mantenerse competitivas en un mundo muy complejo.

En resumen, y parafraseando a Rita McGrath, “hay que reinventarse desde adentro; a responder de una manera más rápida y bajo presión, entender que las ventajas competitivas ya son transitorias y que la competencia ya no es por sector sino por mercado y enfocado al cliente;  a desarrollar un nuevo sistema de comunicación con el ecosistema que nos rodea, a estar preparados para competir con diferentes modelos de negocios y a desarrollar quizás un modelo de negocio diferente: aprender a conectar entre un segmento de mercado, con una oferta y una geografía determinada que nos permitan generar soluciones diferentes a las convencionales.”

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