Las habilidades del presente

Las habilidades en datos, programación, diseño de experiencia y marketing digital son las más buscadas por empresas y por millones que buscan cambiar de carrera

El relato de que los graduados universitarios no tienen las habilidades que las empresas están buscando lo hemos escuchado por décadas. Hace cien años que las industrias empezaron a buscar expertos en electricidad para entender esta energía que cambiaría la historia de la línea de producción, como recuerda Andrew Ng, experto en inteligencia artificial y uno de los fundadores de Coursera. Hay muchos equivalentes actuales de la electricidad: el comercio electrónico, el marketing digital, los datos de millones de clientes y las tecnologías disruptivas que los explotan, procesan y protegen.  

Las habilidades más buscadas por los mexicanos son muy similares a las que buscan los estadounidenses, los suizos o los tailandeses, y están muy relacionadas con estas nuevas electricidades que constituyen hoy nuestro motor económico, las percibamos o no. El crecimiento del comercio electrónico (encabezado por Amazon y anhelado por cualquier negocio en el mundo físico) ha evidenciado estas necesidades de talento. 

Si bien hoy puedes usar Shopify y montar tu tienda en línea diseñando una interfaz que atraiga clientes, construya una experiencia inolvidable y asegure una compra rápida y eficaz; ese proceso, aparentemente trivial requiere una combinación de habilidades de diseño, programación y entendimiento del negocio que vuelven únicos a los profesionales que logran combinarlas. Aquí entran los expertos en Experiencia de Usuario (UX, por sus siglas en inglés) y los ingenieros de datos que definen qué tipos de datos pedirán a sus usuarios web o a los de la app (no siempre los mismos), cuál es el balance entre tener toda la información posible del cliente o aferrarse a un pago con tarjeta de crédito y pedir lo mínimo indispensable y garantizar que el cliente no abandone su carrito de compra como el 50% de mexicanos hoy en día. 

Los 44 zettabytes de datos que producimos como planeta (el equivalente a 9 trillones de DVD) son producto de registrar nuestro comportamiento. Un Uber genera 1 terabyte de información al día: pensemos en la gran sabana de datos que produce cada viaje: origen, destino, velocidad promedio, puntuación de chofer y usuario, costo, etc. Administrar, programar y, sobre todo, saber cómo usar esta información para predecir el comportamiento es la labor de un científico de datos, quien de la mano de las áreas de negocio usará datos como, por ejemplo, el nivel de la batería de tu celular, para priorizar tu pedido si es que hay un riesgo de que el bajo nivel de batería impida que completes tu transacción. 

La protección de datos de los usuarios es cada vez más relevante para las empresas. Un cliente de Garmin pensará dos veces en comprar un reloj con GPS si teme que su información no está segura. Como usuarios, la regla que aplicamos es casi siempre la misma y no siempre consciente: si los datos que compartimos nos traen más beneficio que riesgo, siempre vamos a elegir compartir. Este tema no solo implica una responsabilidad legal para las empresas, sino también un diferenciador en el mercado. La habilidad de un experto en ciberseguridad va desde cómo usar una contraseña más segura o evitar abrir un archivo malicioso, hasta cómo colocar los datos de los clientes en una nube que no sólo dé escala cuando la demanda suba, sino también seguridad.

El último reporte sobre habilidades globales de Coursera refleja claramente la necesidad de todos estos talentos en México. América Latina demandará 3 millones de programadores para el 2025 y seguramente las estadísticas son igual de agresivas en cualquier habilidad digital. No es sorprendente que las certificaciones más buscadas en plataformas en línea sean big data, inteligencia artificial, programación en Python y ciberseguridad. 

Sin embargo, no siempre es posible esperar cuatro años de carrera profesional: México deberá asegurar la disponibilidad de este talento sabiendo, además, que será muy atractivo para otros mercados. En 2022 se incrementó 150% la oferta de empresas foráneas en México, una tendencia apoyada por plataformas como DEEL, que hacen que casi cualquier trabajo pueda hacerse virtualmente y generando sistemas de pagos en criptomoneda.   

¿Cómo hacer de este reto una oportunidad? En todo el mundo, las universidades están integrando estas habilidades formalmente en sus currículas para hacer más empleables a sus egresados. El gobierno de India permite incluir hasta un 30% de cursos asíncronos creados por las mejores universidades del mundo o los líderes de tecnología disponibles en plataformas como Coursera, Udacity o edX. Las empresas con dificultades para atraer y retener talento comienzan a invertir mucho más seriamente en crear estas habilidades internamente (un contador de formación puede formarse en Data Analytics) u ofrecerlas como alternativas de desarrollo (un desarrollador junior puede volverse un científico de datos). 

Definitivamente, no somos los mismos que fuimos hace dos años antes de la pandemia. Una oportunidad para empresas, universidades y gobiernos para atraer talento con habilidades digitales será ofrecer flexibilidad para producir virtualmente y el nivel de reto y desarrollo que haga que el día a día “valga la pena”. Y, tal vez no debería haber pena alguna, y esta generación ponga fin a esta expresión apostando por habilidades digitales que pueden aprender y reaprender en meses (no en años) y que los conducen a trabajos flexibles, que pagan bien y que pueden hacer desde cualquier parte del mundo.

El autor es profesor de cátedra de EGADE Business School.

Artículo publicado originalmente en Forbes México.

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