Al invertir en mercados emergentes, evalúe los riesgos de liquidez
El reciente crecimiento de la inversión en activos de mercados emergentes exige una medición más cuidadosa de los riesgos, sobre todo los de liquidez. Tanto fondos de inversión y gestores de carteras, como las entidades financieras, no deberían subestimar este tipo de riesgos, que se pueden medir y evaluar con los modelos de Liquidity-Adjusted Value at Risk (L-VaR), y calcular así su colchón de capital mínimo requerido.
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Los tradicionales métodos para evaluar el riesgo de inversión de carteras con múltiples activos no suelen considerar el riesgo de liquidez, asumiendo un mercado perfecto. Sin embargo, no prestar atención al riesgo de liquidez de inversión puede conducir a una considerable subestimación del riesgo total, sobre todo en mercados emergentes, que suelen ser más ilíquidos.

Con un estancamiento en las economías desarrolladas, los fondos de inversión y gestores de fondos vuelven a mirar hacia los mercados emergentes por sus atractivos rendimientos. En este tipo de mercados ilíquidos cobran importancia las herramientas que miden el riesgo de liquidez, permitiendo a los gestores de riesgo y gestores de fondos asignar un horizonte preferido de liquidez y distribuir a largo y corto plazo los activos de inversión de forma racional.

Los modelos para evaluar los riesgos de liquidez (Liquidity-Adjusted Value at Risk – L-VaR) proveen tácticas para asignar activos que pueden usarse en carteras de inversión bajo condiciones de mercado adversas. Para estimar los riesgos de liquidez, en mi investigación he aplicado los modelos RiskMetricsÔ (J.P. Morgan), Al Janabi 1 y Al Janabi 2 (este último más conocido en la literatura especializada como el “modelo Al Janabi”). Comparo los resultados de la aplicación de estos tres modelos sobre distintas carteras de inversión en mi más reciente capítulo, “Value at Risk Prediction under Illiquid Market Conditions: A Comparison of Alternative Modeling Strategies”, publicado en el libro Risk Management in Emerging Markets: Issues, Framework, and Modeling.

Me he centrado en la poco explorada región del Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo, formada por Arabia Saudí, Kuwait, Bahréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Omán, economías emergentes comparativamente más ilíquidas. Seleccioné un conjunto de datos diarios sobre los rendimientos de las bolsas de estos países. Mediante la aplicación de los distintos modelos de liquidez de activos en un contexto multivariable, y con limitantes financieros y operacionales, hallé que, en ciertas estrategias de inversión, como ventas de acciones en corto, es crítico el modelo L-VaR seleccionado para la asignación de capital, especialmente en contextos de crisis. En estos mercados emergentes, no prestar atención a riesgo de liquidez de inversión puede conducir a una considerable subestimación de los riesgos.

Calcular el riesgo de los activos líquidos puede ser útil para cualquier inversor que posea una cartera de inversión, pero también para las instituciones financieras, ya que las crisis de liquidez han estado detrás de muchas de las quiebras de entidades. Por ello, cada vez más las entidades financieras están usando las técnicas de L-VaR para medir los distintos riesgos de sus operaciones de inversión. Concretamente, éstas recurren a modelos internos de evaluación de riesgos hechas a la medida, para responder a las características propias de cada entidad.

Los Acuerdos de Basilea para el control y la medición del riesgo financiero permiten que cada institución financiera construya su propio modelo interno de riesgo, reservando su colchón de capital para contener las posibles turbulencias de los mercados. De hecho, estos modelos internos de riesgo se pueden usar para determinar el capital que necesitan las instituciones financieras para respaldar sus títulos, y así cumplir con las regulaciones actuales de gestión de riesgos. Si no se tiene en cuenta el riesgo de liquidez, las instituciones financieras podrían usar indebidamente su colchón de capital, requerido para absorber shocks inesperados del mercado.

En general, el riesgo en la inversión de liquidez de activos procede de su dificultad para comerciar con ellos. Esto influye en la capacidad de los agentes financieros de comerciar o liquidar sus posiciones de inversión. Muchas insolvencias se deben a que las entidades financieras no se pueden deshacer de sus participaciones, y por ello el valor líquido de los activos de inversión puede diferir considerablemente de su valor de mercado real.

Sin duda, el crecimiento de la inversión en activos en mercados emergentes demanda una reevaluación de las técnicas y métodos de gestión del riesgo de mercado y liquidez, como la metodología multivariada de L-VaR, tomando diferentes horizontes de liquidación y factores de correlación, volúmenes de inversión, y previsión de volatilidad y rentabilidad esperada. Como sugieren los hallazgos de esta investigación, el riesgo de inversión de liquidez de activos debería estar incluido en cualquier evaluación de desempeño como parte de la rentabilidad ajustada para la compensación de riesgos.

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El reciente crecimiento de la inversión en activos de mercados emergentes exige una medición más cuidadosa de los riesgos, sobre todo los de liquidez. Tanto fondos de inversión y gestores de carteras, como las entidades financieras, no deberían subestimar este tipo de riesgos, que se pueden medir y evaluar con los modelos de Liquidity-Adjusted Value at Risk (L-VaR), y calcular así su colchón de capital mínimo requerido.
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Los tradicionales métodos para evaluar el riesgo de inversión de carteras con múltiples activos no suelen considerar el riesgo de liquidez, asumiendo un mercado perfecto. Sin embargo, no prestar atención al riesgo de liquidez de inversión puede conducir a una considerable subestimación del riesgo total, sobre todo en mercados emergentes, que suelen ser más ilíquidos.

Con un estancamiento en las economías desarrolladas, los fondos de inversión y gestores de fondos vuelven a mirar hacia los mercados emergentes por sus atractivos rendimientos. En este tipo de mercados ilíquidos cobran importancia las herramientas que miden el riesgo de liquidez, permitiendo a los gestores de riesgo y gestores de fondos asignar un horizonte preferido de liquidez y distribuir a largo y corto plazo los activos de inversión de forma racional.

Los modelos para evaluar los riesgos de liquidez (Liquidity-Adjusted Value at Risk – L-VaR) proveen tácticas para asignar activos que pueden usarse en carteras de inversión bajo condiciones de mercado adversas. Para estimar los riesgos de liquidez, en mi investigación he aplicado los modelos RiskMetricsÔ (J.P. Morgan), Al Janabi 1 y Al Janabi 2 (este último más conocido en la literatura especializada como el “modelo Al Janabi”). Comparo los resultados de la aplicación de estos tres modelos sobre distintas carteras de inversión en mi más reciente capítulo, “Value at Risk Prediction under Illiquid Market Conditions: A Comparison of Alternative Modeling Strategies”, publicado en el libro Risk Management in Emerging Markets: Issues, Framework, and Modeling.

Me he centrado en la poco explorada región del Consejo de Cooperación de los Estados Árabes del Golfo, formada por Arabia Saudí, Kuwait, Bahréin, Catar, Emiratos Árabes Unidos y Omán, economías emergentes comparativamente más ilíquidas. Seleccioné un conjunto de datos diarios sobre los rendimientos de las bolsas de estos países. Mediante la aplicación de los distintos modelos de liquidez de activos en un contexto multivariable, y con limitantes financieros y operacionales, hallé que, en ciertas estrategias de inversión, como ventas de acciones en corto, es crítico el modelo L-VaR seleccionado para la asignación de capital, especialmente en contextos de crisis. En estos mercados emergentes, no prestar atención a riesgo de liquidez de inversión puede conducir a una considerable subestimación de los riesgos.

Calcular el riesgo de los activos líquidos puede ser útil para cualquier inversor que posea una cartera de inversión, pero también para las instituciones financieras, ya que las crisis de liquidez han estado detrás de muchas de las quiebras de entidades. Por ello, cada vez más las entidades financieras están usando las técnicas de L-VaR para medir los distintos riesgos de sus operaciones de inversión. Concretamente, éstas recurren a modelos internos de evaluación de riesgos hechas a la medida, para responder a las características propias de cada entidad.

Los Acuerdos de Basilea para el control y la medición del riesgo financiero permiten que cada institución financiera construya su propio modelo interno de riesgo, reservando su colchón de capital para contener las posibles turbulencias de los mercados. De hecho, estos modelos internos de riesgo se pueden usar para determinar el capital que necesitan las instituciones financieras para respaldar sus títulos, y así cumplir con las regulaciones actuales de gestión de riesgos. Si no se tiene en cuenta el riesgo de liquidez, las instituciones financieras podrían usar indebidamente su colchón de capital, requerido para absorber shocks inesperados del mercado.

En general, el riesgo en la inversión de liquidez de activos procede de su dificultad para comerciar con ellos. Esto influye en la capacidad de los agentes financieros de comerciar o liquidar sus posiciones de inversión. Muchas insolvencias se deben a que las entidades financieras no se pueden deshacer de sus participaciones, y por ello el valor líquido de los activos de inversión puede diferir considerablemente de su valor de mercado real.

Sin duda, el crecimiento de la inversión en activos en mercados emergentes demanda una reevaluación de las técnicas y métodos de gestión del riesgo de mercado y liquidez, como la metodología multivariada de L-VaR, tomando diferentes horizontes de liquidación y factores de correlación, volúmenes de inversión, y previsión de volatilidad y rentabilidad esperada. Como sugieren los hallazgos de esta investigación, el riesgo de inversión de liquidez de activos debería estar incluido en cualquier evaluación de desempeño como parte de la rentabilidad ajustada para la compensación de riesgos.

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