Presiones políticas y aumento del gasto público
El análisis de los gastos de los 31 estados mexicanos demostó que las presiones políticas para el gasto público aumentan la probabilidad de que los gastos y las transferencias intergubernamentales sean procíclicas, esto es, que aumenten en períodos de crecimiento económico y disminuyan en períodos de recesión.
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Mientras que muchos economistas sugieren que el gasto público debe ser anticíclico, la bibliografía evidencia que el gasto público es procíclico, esto es, que el gasto gubernamental aumenta en periodos de crecimiento económico y disminuye en periodos de recesión económica. Incluso se argumenta que las presiones políticas para aumentar el gasto público son más intensas en épocas de bonanza económica que durante las crisis económicas.

El paper “Political pressure and procyclical expenditure: An analysis of the expenditures of state governments in Mexico” (Presión política y gasto procíclico: Un análisis de los gastos de los gobiernos estatales en México), escrito conjuntamente con Philip Jones, de la Universidad de Bath (Reino Unido) y Andrew Abbott y Roberto Palacios, de la Hull University Business School (Reino Unido), demuestra que, dentro de las federaciones, las presiones políticas para el gasto público aumentan la probabilidad de que los gastos y las transferencias intergubernamentales sean procíclicas. Para comprobarlo, analizamos los gastos de los 31 estados en México entre 2005 y 2010, centrándonos en la combinación de incentivos y restricciones que influyen en la disposición de los políticos a dar cabida a presiones políticas para aumentar el gasto público durante el ciclo económico.

El artículo muestra que el gasto público estatal es procíclico en los 31 estados mexicanos entre 2005 y 2010. De esta forma, los políticos tienden a complacer las presiones para incrementar el gasto en épocas de bonanza económica y a enfrentar presiones para mantener los compromisos de gasto público en las recesiones.

Este comportamiento se repite en el caso de las transferencias intergubernamentales. Mientras que los políticos en el gobierno federal pueden optar por complacer las presiones de las transferencias intergubernamentales en tiempos de bonanza económica, no les resultará tan fácil complacer estas presiones durante las crisis económicas.

Por último, hallamos que las transferencias discrecionales recibidas por los 31 gobiernos estatales en México fueron más procíclicas que las no discrecionales. Además, los gobiernos subnacionales en México son más propensos a gastar procíclicamente cuanto más confían en las transferencias discrecionales como fuente de ingresos.