Cómo impacta el crimen en la inversión extranjera
Solo homicidios y robos tienen un efecto negativo en los flujos de Inversión Extranjera Directa en México
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En el tercer trimestre del año, la Inversión Extranjera Directa (IED) en México cayó 75.7% respecto al segundo trimestre. México seguía una tendencia positiva en recepción de inversión foránea –en 2014 se ubicó en el lugar 13 de los países qué más reciben IED en el mundo, según el World Investment Report de 2017 de Naciones Unidas—, gracias a su buen comportamiento macroeconómico y a las reformas estructurales en los sectores de energía, telecomunicaciones y financiero, que entraron en vigor en años recientes. No obstante, a pesar del buen desempeño económico del país, es posible que los influjos de IED estén siendo afectados por el alto crecimiento de la violencia en diversas zonas geográficas del territorio nacional.

Los niveles de crimen que se han presentado en los últimos años en diversos estados del país han creado un clima de inseguridad que afecta el desempeño de diversos indicadores económicos a nivel regional como la IED. En el artículo “Foreign Direct Investment in Mexico, Crime, And Economic Forces” (Inversión Extranjera Directa en México, Crimen y Fuerzas Económicas), publicado en la revista académica Contemporary Economic Policy, examinamos el efecto de diferentes tipos de crimen sobre los flujos de Inversión Extranjera Directa (IED) a los 32 estados de México empleando un panel de datos trimestrales para el periodo 2005-2015. Nuestro trabajo considera especificaciones alternativas de IED a fin de identificar sus determinantes.

Los resultados sugieren, en específico, que los homicidios y los robos tienen un efecto negativo estadísticamente significativo sobre los flujos de IED, en tanto que crímenes a la propiedad y otros crímenes (donde estos últimos incluyen secuestros, extorsiones, fraudes, entre otros) no ejercen efecto alguno. 

La violencia ahuyenta a la IED

La hipótesis anterior está fundamentada en diversas contribuciones bibliográficas cuyo argumento es que existe una relación negativa entre violencia y la IED, por ejemplo, Daniele y Marani (2011) en el caso de Italia y Ramos y Ashby (2013) para el caso de la economía mexicana. Adicionalmente, existen diversos estudios para la economía mexicana en donde se analiza el impacto de la violencia sobre distintas variables económicas, mismas que pueden estar directa o indirectamente vinculadas con la IED.

Por ejemplo, Pan, Widner y Enomoto (2012) en un estudio a nivel estatal para México observan que la tasa de crecimiento de PIB per-cápita está negativamente relacionada con la tasa de crecimiento del crimen en los estados vecinos. Por otro lado, BenYishay and Pearlman (2013) hallan que incrementos en la tasa de homicidio afectan el número de horas trabajadas en varios segmentos del mercado laboral, siendo el segmento de autoempleo el más afectado. Los mismos autores en un estudio para 2014 encuentran evidencia de que el aumento de los robos reduce la probabilidad de que los pequeños negocios en México expandan sus operaciones.

En resumen, son varios los estudios empíricos existentes que documentan el impacto negativo del crimen sobre diversas variables económicas, tales como el producto interno bruto (PIB) per cápita, las horas laborales trabajadas y la productividad laboral, por mencionar algunas. ¿Pero qué ocurre con la IED?

Afectación desigual en los estados

Este trabajo se centra en realizar un análisis a nivel estatal para los años 2005 a 2015. Es importante mencionar que los flujos que recibe el país de IED están altamente concentrados hacia pocas entidades en el país. Por ejemplo, los 5 estados que más recibieron IED durante el periodo analizado en este estudio, son la Ciudad de México, Nuevo León, Estado de México, Chihuahua y Jalisco. En conjunto estas entidades captaron el 51.4% del total de IED que ingresó al país en ese periodo. Por otro lado, los 5 estados que captaron la menor cantidad de IED en ese periodo son: Yucatán, Tlaxcala, Campeche, Colima y Chiapas. En conjunto estas entidades apenas atrajeron el 2.4% del total de IED recibido en el país durante ese periodo.

En lo que respecta a crimen, se puede decir que también está altamente concentrado en algunas entidades del país. Por ejemplo, los estados con mayor incidencia de homicidios, robos, crímenes de propiedad y otros crímenes en los últimos años son: Sinaloa, Baja California, Baja California Sur y Yucatán, respectivamente.

Cómo medimos el impacto del crimen

En nuestro estudio analizamos cómo diversas modalidades de crimen han tenido un efecto sobre los flujos de IED hacia el país. Incluimos además otras variables de control en el análisis, las cuales han sido reconocidas por la literatura como variables determinantes de los flujos de IED, como el salario real, la tasa de interés, el tipo de cambio real y las ventas de electricidad, esta última como aproximación al nivel de infraestructura. Adicionalmente, incorporamos en el estudio una variable dummy que permite analizar si la crisis económica de 2008 y 2009 tuvo algún efecto importante sobre los flujos de IED que ingresaron al país durante ese periodo.

A través de un modelo econométrico de datos tipo panel con efectos fijos analizamos los 16 estados con menos crimen y los 16 con más crimen. En ambos casos, realizamos una regresión sin incluir el crimen y comparamos con otras regresiones en las que dicha variable, en sus diversas modalidades, aparece como determinante. Es importante resaltar que estas estimaciones se realizan mediante un modelo de efectos fijos, el cual permite identificar el número de trimestres que tarda el crimen en tener un impacto sobre la IED, además de aproximar la magnitud acumulada de ese impacto. Adicionalmente, estimamos un segundo modelo dinámico mediante el método generalizado de momentos (GMM), el cual también incluye las diversas modalidades de crimen.

El daño colateral de los robos y homicidios

Los resultados de las estimaciones están alineados con lo mencionado en la teoría sobre los determinantes de IED. Los resultados indican que la tasa de interés, el tipo de cambio real y los salarios son determinantes relevantes de la IED, mientras que la infraestructura y la crisis económica de 2008, no presentan efectos estadísticamente significativos.

Asimismo, los resultados de las estimaciones realizadas indican que solo los homicidios y los robos tienen un impacto significativo sobre la IED de los estados. Básicamente, los resultados indican que, en promedio, un aumento de 1% en la cantidad de homicidios provoca una reducción en la IED de 0.28% después de cinco trimestres de haber ocurrido el aumento de homicidios. Adicionalmente, un incremento de 1% de la cantidad de robos provoca una caída de la IED de 0.33% año y medio después.

Por el otro lado, las estimaciones realizadas para las regresiones separando los 16 estados con más y menos crimen, sugieren que este sólo tiene efectos importantes sobre los 16 estados con el mayor nivel de criminalidad. Además, para estos estados el crimen tarda menos tiempo en afectar a la IED. Por último, en la especificación dinámica se obtiene que los homicidios y los otros tipos de crimen afectan en forma negativa y estadísticamente significativa a los flujos de IED que llegan al país.

Este artículo contribuye al entendimiento del efecto que la inseguridad ejerce sobre una variable fundamental para explicar el crecimiento económico del país y, por tanto, destaca la importancia del uso adecuado de los recursos públicos para combatir el crimen en el país. El trabajo también sugiere que los efectos que cada tipo de crimen ejerce sobre las decisiones de inversión son diferenciados, elemento que debe ser considerado en el diseño de las estrategias de seguridad del país.