El endurecimiento de la política migratoria de Estados Unidos, paradójicamente, está impulsando una modernización del mercado de envío de dinero, gracias a las plataformas fintech, particularmente en Centroamérica. En 2025, la región registró un crecimiento extraordinario de los ingresos por remesas (+25% en Honduras y +20% en Guatemala), cifras que no se observaban desde el periodo posterior a la pandemia.
Pero si la administración de Donald Trump endureció las políticas migratorias, incrementó las redadas y reforzó los mecanismos de deportación, ¿por qué aumentaron las remesas? Esta aparente contradicción responde a un fenómeno que los economistas llaman ‘efecto adelanto’ (front-loading effect). Miles de migrantes decidieron enviar anticipadamente parte de sus ahorros acumulados por temor a deportaciones o restricciones futuras sobre sus cuentas bancarias e ingresos.
Diversos analistas y bancos centrales coinciden en que este comportamiento precautorio explica el incremento de las remesas en Guatemala, Honduras, Nicaragua y El Salvador durante 2025. Sin embargo, este crecimiento podría ser temporal, ya que los flujos futuros podrían desacelerarse una vez agotadas esas reservas financieras.
Más allá de este fenómeno coyuntural, la industria de las remesas vive una transformación tecnológica. Durante años, los migrantes debían acudir a una sucursal, hacer fila y pagar comisiones elevadas. Hoy, el costo promedio de enviar dinero mediante canales digitales (3.5%) es casi la mitad que a través de vías tradicionales (6.4%).
La teoría económica confirma que cuando disminuye el costo de una transacción aumenta su demanda. Al ser más barato enviar dinero, aumenta la frecuencia de los envíos, disminuye el monto retenido por comisiones y se incorporan usuarios que antes no podían costear los canales formales.
La innovación fintech está modificando el mercado. Empresas como Remitly, Zapp y Félix Pago —que permite enviar dinero mediante WhatsApp—, junto con decenas de plataformas digitales, ganan participación al ofrecer procesos completamente digitales, menores costos y mayor velocidad. En muchos casos, el dinero puede enviarse en minutos sin acudir a una sucursal bancaria. El resultado es un círculo virtuoso: menores costos generan más operaciones; un mayor volumen incentiva la competencia y ésta vuelve a reducir los costos.
Otro cambio, menos visible, tiene que ver con el origen de las remesas. El crecimiento del trabajo remoto, la economía digital y el mercado global de servicios ha impulsado nuevos flujos internacionales de ingresos. Programadores, diseñadores, consultores y analistas de datos trabajan para empresas extranjeras sin abandonar su país de origen y reciben recursos mediante plataformas digitales que posteriormente transfieren a familiares o a cuentas personales.
Así, el crecimiento reciente ya no refleja sólo movimientos migratorios, sino también la internacionalización del mercado laboral digital.
Centroamérica tiene la oportunidad de convertir cada transferencia en un mecanismo permanente de inclusión financiera, ahorro e inversión productiva. Si esto ocurre, el dinero enviado por los migrantes dejará de ser únicamente un instrumento de consumo familiar para ser motor de desarrollo económico de largo plazo. La verdadera innovación de las remesas consistirá en incorporar a millones de personas al sistema financiero formal.
Artículo publicado originalmente en Forbes Centroamérica, el 7 de septiembre de 2026.
Por Osmar Zavaleta, profesor investigador del Departamento de Finanzas y Economía de Negocios de EGADE Business School.