Sanaenomics y la importancia de Japón en la economía global

La nueva estrategia económica de Sanae Takachi podría tensionar mercados globales y encarecer el crédito en economías emergentes.
Economía
Edgardo Cayón Fallon
14 Abril, 2026

En los últimos meses, a la economía japonesa ha vuelto a ocupar las primeras páginas de la prensa financiera mundial por una serie de eventos que podrían tener efectos profundos sobre la economía global. La primera ministra japonesa, Sanae Takachi, reveló sus planes para revitalizar la economía del país y, tras convocar unas “elecciones relámpago”, logró con su partido una supermayoría en el parlamento japonés que le permitiría aprobar su paquete de medidas económicas sin mayores obstáculos.

El paquete económico se basa en promover el gasto público en sectores estratégicos –por ejemplo, aumentar la partida de defensa hasta 2% del PIB— y, al mismo tiempo, estimular el consumo mediante incentivos fiscales, como la eliminación del impuesto al consumo en bebidas y comidas durante dos años. Lógicamente, al aumentar el gasto fiscal mientras se reducen los ingresos públicos, el déficit se incrementará. El problema será financiar este déficit en una de las economías mas endeudadas del mundo (aproximadamente 230-250% de su PIB o 9.2 billones de dólares, de acuerdo con estimativos recientes).

El posible impacto en la economía global –y la forma en que podría afectar a América Latina— se relaciona con un movimiento especulativo en la banca internacional y en los fondos de cobertura conocido como carry trade. En términos simples, el carry trade consiste en pedir prestado en una moneda de bajo costo (yenes) para invertir en otra moneda con mayores rendimientos (dólares). Durante más de una década, las tasas de interés en Japón se mantuvieron cercanas a cero ( entre 0.3% a 0.4% en 2024), lo que hacía rentable endeudarse a corto plazo en yenes para  invertir en bonos del Tesoro estadounidense que pagaban entre 4 y 5%. Sumado a la relativa estabilidad de la tasa de cambio yen-dólar, esta estrategia se convirtió en una de las preferidas de diversas entidades financieras. Aunque no se conoce con precisión el volumen total de estas operaciones, se estima que el monto asciende a alrededor de 1 billón de dólares.

El problema surge cuando el Banco de Japón eleva las tasas de interés –recientemente las subió a 0,75%–, lo que incrementa el costo de estos créditos. Muchas compañías se ven obligadas a cancelar sus préstamos de manera urgente, vendiendo los bonos en dólares y comprando yenes para cubrir sus obligaciones. Este proceso aprecia la divisa japonesa y anula las ganancias esperadas por el diferencial de tasa. El problema se agrava cuando las compañías involucradas no cuentan con el capital necesario para cubrir las pérdidas generadas, lo que puede generar tensiones en el sistema financiero, encareciendo el crédito a nivel global. 

A esto se suman los efectos de los “Sanaenomics”. Si el déficit fiscal japonés aumenta por el el exceso de gasto público, es muy plausible que el costo de la deuda japonesa suba y que las tasas de interés continúen aumentando de manera significativa en los próximos años. La razón es sencilla –no es un secreto para nadie—: el sector financiero japonés es el mayor inversionista en bonos del Tesoro de EE. U. (se estiman unos 1.5 billones de dólares).

A pesar del elevado nivel de su deuda pública, Japón cuenta con una de las tasas de ahorro más altas del mundo: se calcula que los hogares japoneses poseen 7.2 billones de dólares en efectivo y depósitos. Históricamente, muchas instituciones japonesas invertían en tesoros estadounidenses para lograr mejores rentabilidades que las que ofrecían en su mercado doméstico. Si las tasas japonesas suben y el yen se aprecia, estas instituciones tendrían incentivos para reorientar sus inversiones hacia bonos japoneses. Esto tendría como consecuencia inmediata una caída de precios de la deuda estadounidense y una depreciación del dólar, con presiones inflacionarias en dicho país en el corto plazo. Un eventual aumento de las tasas de interés en Estados Unidos podría tener efectos negativos para la economía global.

En América Latina, el impacto podría ser extremadamente delicado. En buena medida, los bancos centrales de la región anclan su política monetaria a la del país del norte. Por consiguiente, si en Estados Unidos la tasa de interés sube, las tasas locales suelen incrementarse en mayor proporción, lo que conlleva a encarecimiento del crédito y la ralentización de las grandes economías de la región. Por ello, resulta fundamental monitorear las noticias económicas relacionadas con Japón en los próximos meses y repensar los efectos de mediano y largo plazo en distintos sectores económicos de la región.

Artículo publicado originalmente en Forbes México.

Autor

Profesor Edgardo Cayon Fallon
Finanzas y Economía para los Negocios

Profesor del Departamento de Finanzas y Economía de Negocios