Causa lógica
El 28 del mes pasado, el Fed dejó sin cambio su tasa de interés objetivo. El 5 de febrero Banxico hizo lo mismo. ¿Por qué? Simplemente porque el panorama de la inflación se ha ensombrecido. Banxico elevó sus pronósticos correspondientes a este año en algo así como ½ punto porcentual, y postergó el logro de la meta del 3% al segundo trimestre del 2027. En concordancia, la Junta de Gobierno (sic) “juzgó apropiado en esta ocasión hacer una pausa en el ciclo de disminuciones de la tasa de referencia”. Así lo esperaba “el mercado”; así sucedió.
¿Qué sigue? Me parece que no es uniforme la opinión de los analistas sobre cuándo reanudará el banco central las reducciones, pero creo que coincide en la “predicción” de que la tasa objetivo será a lo más 6.5% al final de este año.
Dos mediciones, un problema
Una parte significativa de los comentarios recurrentes respecto al curso de la inflación se refiere a las diferencias entre el índice general de precios y el llamado subyacente —que excluye los precios volátiles de bienes como los alimentos y los energéticos—. La inflación general preocupa al consumidor; la subyacente, sólo a los economistas. Para ciertos propósitos, la discusión aludida es relevante, pero pierde significación si el asunto se examina en el largo plazo.
Por ejemplo, en la gráfica se presenta el trayecto tanto del índice general de precios (la línea roja) como del subyacente (la azul), de enero 2015 a diciembre 2025. Si se mide con el primer indicador, la inflación en el periodo señalado fue 64%; con el segundo, 61%. Distinguir entre ambos no añade mucho al entendimiento del problema, ni a su solución.
Como quiera, lo esencial está claro: la estabilidad de precios sigue siendo una tarea pendiente.
Dos variaciones sobre el tema
1.- Kevin Warsh es el futuro presidente del Fed. Sustituirá a Jerome Powell en mayo. Ha declarado que pretenderá reducir el balance del banco central, lo que quiere decir que ofrecería a la venta valores tanto gubernamentales como privados. Como ello empujaría al alza las tasas de interés de largo plazo, los mercados financieros se inquietaron. Quizás quiso refrendar su inclinación antiinflacionaria, pero fue cuando menos inoportuno. Ciertamente, no debe haber sido bien visto por el presidente Trump, quien lo nombró y ha presionado al Fed para bajar el costo del crédito.
2.- Allá por abril 2024, dije en X: “Persiste la inflación y persisten las anécdotas al respecto”. Casi dos años después, la frase no necesita ajuste.
Y dos apuntes finales (inconexos)
Una vez más, se está planteando la necesidad de aumentar la (alicaída) inversión en México. La intención es elevar en dos puntos porcentuales su tamaño en términos del PIB, con énfasis en la infraestructura. En ello, se dice, tendrá un papel “central” la inversión pública. Puede ser, pero se vale recordar que el 85% de la inversión total es privada, la cual no se vigorizará sin la existencia de un entorno propicio.
Mark Carney, primer ministro de Canadá, presentado en Davos, fue muy elogiado. Una de sus varias frases citables ha sido repetida con frecuencia: “La nostalgia no es estrategia”. Está muy bien, pero lo dijo mejor y mucho tiempo antes Tony Lionni, en una canción popular: “No hay futuro en el pasado” (“There is no future in the past”). La frase conlleva una sabia advertencia aplicable a las políticas económicas —por desgracia, el consejo es constantemente ignorado por los gobiernos—.
Artículo publicado originalmente en Reforma.