Se recrudece la “guerra comercial” EE. UU. vs Canadá
El actual gobierno de Estados Unidos se ha manifestado particularmente preocupado (la palabra es suave) porque su economía tiene un déficit comercial importante. Para corregir lo que considera un grave problema, ha adoptado una volátil colección de impuestos a la importación (aranceles).
Copiando términos del lenguaje militar, lo que está sucediendo se ha llamado una “guerra comercial”. Las “baterías” estadounidenses se han dirigido principalmente a China y, en los últimos días, a Canadá. En este segundo caso, las negociaciones fracasaron (y se colorearon con sonoras descalificaciones inusuales). Estados Unidos decidió aplicar, a partir de enero del 2027, un conjunto de aranceles muy altos (50%) al acero y a los automóviles provenientes de Canadá.
Mark Carney, el primer ministro canadiense, es un economista distinguido. A pesar de ello, respondió en represalia con una serie de impuestos a la importación de mercancías americanas.
Quién sabe cuál va a ser en definitiva el resultado del conflicto, pero, por lo pronto, su mero curso ya ha trastornado las operaciones comerciales normales y, sin duda, ha dañado a los consumidores en ambos lados de la frontera. Esto último lo saben los (buenos) economistas desde hace más de doscientos años, pero sus advertencias (qué lástima) no siempre son apreciadas por los políticos.
Al respecto, quizás resulten de interés, para empezar, dos comentarios aclaratorios:
- El déficit en cuestión se refiere al comercio de mercancías.
- De hecho, Estados Unidos tiene un superávit significativo en el comercio de servicios.
La gráfica ilustra sus magnitudes respectivas de 2015 a 2025.
El déficit comercial se amplió abruptamente a partir del 2021. No hay nada de veras misterioso (ni maligno) en ello. El gobierno americano puso en práctica una política fiscal y monetaria enormemente expansiva a partir de la última parte del 2020 —cuya intención fue paliar los efectos depresivos de la pandemia—. El gasto público explotó, y dio lugar a un alza abrupta del déficit presupuestal: el promedio anual del desequilibrio fiscal en el periodo 2020-2025 fue el triple del registrado en el quinquenio previo. Ocurrió, en consecuencia, un aumento artificial de la demanda. Era inevitable que ello se tradujera en un alza de las importaciones y, entonces, en una ampliación del déficit con el exterior.
Así pues, los aranceles no son la respuesta apropiada para enfrentar “el problema”.
En México: los precios, niveles y variaciones
En diversas conversaciones he oído una queja cuyo origen es un problema de comunicación. Aquí va un fraseo de la queja: “el gobierno dice que la inflación ha disminuido, pero lo cierto es que el gasto cada vez alcanza para menos”. Y aquí va un intento de explicación:
- La inflación se mide como la variación del Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) entre dos puntos en el tiempo, y se expresa en términos porcentuales; por ejemplo, entre diciembre 2020 y el mismo mes del 2021, el INPC aumentó 7.4%; en contraste, entre diciembre del 2024 y diciembre del 2025, el aumento fue sólo 3.7%; en ese sentido se dice, con razón, que la inflación ha bajado;
- Sin embargo, la cuestión importante es que los precios siguen creciendo, aunque el ritmo de su ascenso haya disminuido; eso quiere decir que el poder de compra inicial de un consumidor continúa achicándose; es poco consuelo agregar que el paso del descenso es más lento; así pues, la queja referida tiene sustento.
Puede ser que una ilustración adicional sirva para reforzar lo apuntado.
De enero del 2015 a julio del 2026, los precios de la llamada “canasta básica” aumentaron 66%. En forma recíproca, el poder adquisitivo correspondiente cayó 40%.
Artículo publicado originalmente en Reforma, el 31 de agosto de 2026.
Por Everado Elizondo, profesor de Economía de EGADE Business School.