Hace unos cuantos días, un grupo de miembros de la Cámara de Representantes de Estados Unidos presentó una iniciativa titulada “Ley de Estabilidad de Precios 2025”. Su centro consiste en eliminar el mandato dual que norma al banco central (la Fed), con el fin de concentrarlo en contener la inflación.
French Hill, líder de la propuesta, fue claro: “Es tiempo de regresar a un foco claro y singular: proteger la cartera de los americanos, manteniendo la inflación controlada”. En otras palabras, establecer un mandato único.
El mandato actual, vigente desde 1977, tiene dos partes clave: “máximo empleo y estabilidad de precios”. Ninguno de los dos objetivos está cuantificado en la ley, pero la Fed los ha interpretado como una tasa de desempleo cercana al 4% y una inflación de 2%. Los datos más recientes marcan 4.3% y 2.7% respectivamente, ambas variables con tendencia al alza. Esto refleja el conflicto: ¿cuál de los dos debe priorizar la política monetaria de la Fed?
El 17 de septiembre, la Fed redujo en un cuarto de punto su tasa de interés objetivo, preocupada por la debilidad del mercado laboral, a pesar de la persistencia inflacionaria. Incluso anunció la posibilidad de repetir la dosis en octubre. Esto no satisfizo al presidente Trump, pero prolongó el auge del mercado accionario.
En la práctica, la Fed ha operado con un mandato múltiple: como prestamista de última instancia y como regulador del sistema. Ha intervenido de manera determinante cada vez que hubo disturbios graves: la Gran Recesión de 2008-2009, la crisis del Covid-19, el colapso de las dot.com y el rescate de las sociedades de ahorro y préstamo en los años ochenta.
Los críticos sostienen que estas acciones distorsionaron los mercados, desvirtuaron el papel de las tasas de interés, incentivaron la toma de riesgos irresponsables y generaron dinero masivamente, contribuyendo a la inflación. Aunque no siempre existen pruebas concluyentes, las críticas han erosionado la credibilidad de la institución.
La iniciativa de Hill no es nueva. En 2012, John B. Taylor, experto en política monetaria, publicó First Principles, Five Keys to Restoring America's Prosperity, donde planteó que la Fed debía enfocarse en la estabilidad de precios de largo plazo.
Según una encuesta reciente (The Economist/YouGov), solo el 50% de los adultos entrevistados tiene una opinión positiva de la Fed. El banco central enfrenta un problema de credibilidad.
En México, la idea de ampliar las funciones de Banxico suele usar como argumento el caso de la Fed. Sin embargo, justo cuando en Estados Unidos se discute limitar su mandato a la preservación del valor de la moneda, convendría reflexionar si a nuestro banco central se le debe pedir algo más allá de su función esencial.
Artículo publicado originalmente en Reforma.