Management mestizo: Construyendo modelos de gestión desde América Latina

La capacidad latinoamericana de relacionarse puede convertirse en una de las mayores fortalezas competitivas de la región.
Emprendimiento
Estrategia
Felipe Symmes
18 Agosto, 2026

Durante décadas, las empresas latinoamericanas han buscado inspiración en los modelos de gestión más exitosos del mundo. Desde la manufactura esbelta (lean manufacturing) desarrollada en Japón hasta las metodologías ágiles nacidas en Silicon Valley, pasando por el design thinking o la innovación abierta, las ideas del management contemporáneo circulan globalmente con la promesa de elevar la productividad, acelerar la innovación y fortalecer el liderazgo. 

Recientemente, con los avances de la inteligencia artificial (IA), muchas empresas están apostando por la digitalización de sus datos para automatizar procesos e incluso reemplazar a los humanos en actividades y decisiones complejas. Sin embargo, las prácticas empresariales que funcionan en un contexto particular no siempre producen los mismos resultados en otras geografías, como ejemplifica el caso latinoamericano. 

Muchos atribuyen las diferencias en el desempeño de los modelos de gestión a factores como la resistencia al cambio o fallas en la ejecución, pero quizá la principal razón se encuentre en la cultura e historia propia de América Latina. No obstante, la región puede encontrar ventajas competitivas en tiempos de IA gracias a su historia de mestizaje. Esta es la principal conclusión del artículo “A Mestizo-inspired vista for organization studies: reconciling science and aesthetics in Latin America” (Culture and Organization, 2026), coescrito con Pablo D. Fernández (IAE Business School), el cual explora deliberadamente la capacidad de la región de integrar ciencia y estética.

Más que una mezcla de culturas

El artículo defiende que la investigación empresarial suele interpretar a América Latina desde dos posiciones opuestas. La primera visión, con un enfoque universalista, asume que las teorías de management –usualmente creadas en Europa y Angloamérica– son válidas en cualquier contexto y basta con aplicarlas correctamente para reproducir los mismos resultados. Esta visión es la más común en las escuelas de negocio de la región, que buscan de formas directas o indirectas asimilarse a las escuelas de negocio del mundo desarrollado. La segunda, más afín a las teorías decoloniales, cuestiona el dominio del pensamiento occidental al defender la necesidad de valorar el conocimiento local, como el pensamiento de las culturas indígenas, un tema recientemente destacado en la discusión sobre sustentabilidad.

Aunque ambas aproximaciones aportan perspectivas valiosas, también presentan limitaciones. La primera tiende a minimizar el peso de la historia y el contexto, asimilando a que América Latina siga de forma automática las teorías y tendencias internacionales; la segunda suele reducir América Latina a una historia de dominación y resistencia de minorías y excluidos. Frente a esta dicotomía, nuestro estudio propone una tercera vía: comprender que la mayor fortaleza de la región no reside ni en copiar modelos externos ni en rechazarlos, sino en su capacidad histórica para transformarlos a través de las relaciones humanas encarnadas (hechas de carne y hueso), como demuestra la historia del mestizaje.

La historia del mestizaje en América Latina

El término mestizaje se asocia a la mezcla biológica y cultural entre europeos, pueblos indígenas y poblaciones africanas ocurrida tras la conquista de América. Ese proceso implicó el encuentro —muchas veces violento— entre distintas formas de comprender la política, la economía, la religión, la organización social, el trabajo, el arte y el conocimiento.

A diferencia de otras experiencias coloniales, donde las poblaciones tendieron a mantenerse más separadas (por ejemplo, en India y África), la colonización ibérica –llevada a cabo por España y Portugal– favoreció una interacción constante entre culturas que se movió en el campo político, social e íntimo de las relaciones. A lo largo de más de tres siglos, América Latina recibió millones de migrantes europeos y africanos que convivieron con las poblaciones indígenas en un proceso continuo de intercambio, conflicto y adaptación, creando nuevas formas raciales y culturales. 

Así, el resultado del mestizaje no fue la sustitución de unas tradiciones por otras, sino la creación de nuevas formas culturales que siguen presentes en la lengua, la gastronomía, la música, la arquitectura, las instituciones e incluso en la manera de interpretar la realidad y hacer negocios. 

En este sentido, más allá de determinar si el mestizaje fue positivo o negativo, es necesario reconocer la huella profunda que dejó ese proceso histórico en la forma en que América Latina produce conocimiento en campo de los estudios organizacionales. La región no se desarrolló copiando íntegramente las instituciones europeas, ni tampoco preservó intactas sus tradiciones originarias; la suya es una historia de combinación, adaptación y transformación de influencias diversas para generar soluciones propias.

La innovación que nace en la frontera

Esta idea encuentra respaldo en las reflexiones de dos figuras fundamentales del pensamiento latinoamericano: Gloria Anzaldúa y Octavio Paz. Aunque proceden de tradiciones distintas, ambos coinciden en que la creatividad en la región surge en las fronteras. Anzaldúa describe al mestizo como alguien que habita simultáneamente distintos mundos culturales. Paz, por su parte, sostiene que la experiencia latinoamericana nunca separó completamente la racionalidad científica de la sensibilidad artística, ambas convivieron y se transformaron mutuamente. 

Históricamente, el conocimiento en América Latina no ha surgido de la reproducción literal de modelos externos, sino de su reinterpretación y creatividad, adaptando influencias provenientes de distintos lugares para crear mundos nuevos, vívidos, y ambiguos, repletos de sensualidad, experiencia y significado. 

Trasladada al mundo empresarial, esta idea cuestiona tanto la práctica extendida de adoptar las recetas universales de las mejores metodologías de gestión como la del uso de discursos políticos radicales para explorar la región. Más bien, América Latina es un lugar en que los managers siempre están explorando la frontera entre dos polos: el científico (buscando una realidad objetiva basada en datos empíricos, tal como hacen los científicos) y el estético (explorando su subjetividad individual que nace de las relaciones encarnadas y emociones para experimentar la belleza, tal como hacen los artistas).

Del mestizaje a la estrategia empresarial en tiempos de IA

Para aterrizar estos conceptos al management, nuestro estudio recupera el concepto de antropofagia del escritor brasileño Oswald de Andrade en 1928, que argumenta que frente a la disyuntiva de imitar a culturas extranjeras o rechazarlas por completo, debido a sus capacidades sensuales en América Latina se las "devora".

Esa lógica se ejemplifica en Petrobras en un estudio muy célebre de los autores Prado y Sapsed (2016). El gigante petrolero brasileño llevó una estrategia de análisis de datos convencional y falló ostensiblemente al quererla implementar. La empresa tuvo que cambiar su estrategia de innovación basada en datos y considerar las relaciones corporales humanas de manera intencional y explícita. Esto le permitió a la empresa organizar su área de innovación de manera mucho más contextualizada a la región, ya que las personas y los equipos de la empresa fueron incapaces de “descorporalizarse” y pensar en los datos sólo viendo paneles y pantallas como promueven las estrategias convencionales de innovación basada en datos.  La manera en que luego estas ideas se llevaban a discusiones en diferentes planos y se transferían individual y colectivamente a través de las relaciones humanas era fundamental para los procesos creativos en la empresa.

En un entorno donde las organizaciones incorporan constantemente IA, metodologías ágiles, plataformas digitales o nuevos modelos de liderazgo, esta capacidad de valorizar las relaciones, las emociones, se vuelve una ventaja estratégica histórica. La innovación en América Latina deja de consistir únicamente en identificar las mejores prácticas disponibles para replicarlas, sino que debe convertirse en la capacidad de transformarlas a través de las relaciones humanas “encarnadas” hasta hacerlas compatibles con la realidad de cada empresa y el contexto donde desea crear valor.

Una nueva manera de pensar la innovación

Durante mucho tiempo, la discusión sobre el management en la región ha oscilado entre importar modelos desarrollados en Estados Unidos, Europa o Asia con la expectativa de replicar sus resultados, o defender que América Latina necesita construir formas completamente distintas de gestionar sus organizaciones. Pero después de cinco siglos de intercambios, influencias y transformaciones, la fortaleza de la región no radica en elegir entre lo global y lo local, sino en su capacidad para articular ambos mundos.

Esta idea también interpela a quienes investigan y enseñan management. En lugar de limitarse a comprobar si las teorías desarrolladas en otros países funcionan en América Latina y enseñarlas sin problematizarlas, nuestro estudio invita a integrar métodos científicos (que valoran la objetividad y la rigurosidad) y estéticos (que valoran la subjetividad y las relaciones y emociones) para generar nuevos conceptos y nuevas formas de entender la innovación, el liderazgo o la transferencia de conocimiento.

Una de las principales lecciones que deja la historia del mestizaje para las organizaciones contemporáneas es que las empresas más innovadoras no son necesariamente las que mejor copian las prácticas exitosas de otros, sino aquellas capaces de convertirlas en algo nuevo y relevante para el contexto en el que operan a través de la integración de la ciencia y la estética. Esa capacidad de transformar influencias externas en soluciones propias ha acompañado a América Latina durante siglos y, lejos de representar una carga histórica, puede convertirse hoy en una de sus mayores fortalezas competitivas en tiempos donde la tendencia es sustituir al humano en los procesos de adaptación a la IA. 

Autor

Profesor Felipe Symmes
Emprendimiento e Innovación Tecnológica

Profesor del Departamento de Emprendimiento e Innovación Tecnológica