Cuando una empresa ya consolidada lanza una nueva línea de productos, incursiona en un mercado distinto o crea una unidad para explorar nuevos negocios está poniendo en práctica el emprendimiento corporativo. En los últimos años, este tipo de “emprendimiento interno” se ha posicionado como palanca de competitividad en distintos mercados, relacionándose con un mejor desempeño empresarial.
Sin embargo, en economías emergentes como las latinoamericanas, la innovación surgida de este tipo de actividades emprendedoras puede no ser suficiente por sí sola, como muestra una investigación realizada con Andreu Turró y David Urbano (Universitat Autònoma de Barcelona). Nuestro estudio, publicado en el Journal of Enterpreneurship in Emerging Economies (2025), confirma que el emprendimiento corporativo mejora el desempeño de las organizaciones, pero su impacto está condicionado por el contexto en el que operan.
En economías emergentes, las “reglas del juego” no suelen ser homogéneas ni estables: se caracterizan por debilidades institucionales, cambios regulatorios frecuentes, escasez de recursos y condiciones de mercado volátiles. Por ello, para prosperar en este ambiente es fundamental saber navegar el sistema institucional.
Mayor peso de las instituciones informales
A partir de encuestas a 326 directivos de empresas colombianas, se muestra que tanto las instituciones formales (regulación, políticas públicas, financiamiento) como las informales (normas sociales, cultura, redes de confianza) influyen positivamente en el desempeño. Sin embargo, en el caso colombiano las instituciones informales tienen un peso ligeramente mayor. Esto sugiere que, en muchos mercados latinoamericanos, la confianza, la reputación y las redes informales siguen siendo activos estratégicos que compensan las carencias del marco formal.
Para las empresas, la primera lección práctica es clara: impulsar iniciativas de innovación interna o corporate venturing puede generar valor, pero su éxito depende de qué tan bien la organización entienda y gestione su entorno. Las compañías que ignoran estas “reglas no escritas” del mercado —desde la cultura local hasta las dinámicas de colaboración— corren el riesgo de que sus esfuerzos emprendedores se diluyan.
Entender el papel de las capacidades dinámicas
El hallazgo más relevante de nuestro estudio es el rol central de las capacidades dinámicas en el emprendimiento corporativo. Estas capacidades —como detectar oportunidades (sensing), aprovecharlas (seizing) y reconfigurar la organización (reconfiguring)— funcionan como el verdadero puente entre el contexto institucional y los resultados empresariales. Al analizarlas, se confirma que el entorno moldea profundamente la forma en que las empresas aprenden y se transforman.
La ventaja competitiva en las economías emergentes no depende únicamente de tener más recursos, sino de saber usarlos con agilidad. Las empresas exitosas son aquellas que monitorean sistemáticamente el mercado, interpretan señales débiles del entorno y ajustan sus estructuras antes que sus competidores.
A partir de los hallazgos de nuestro estudio, las recomendaciones varían dependiendo del tipo de empresa:
- Grandes corporaciones: Lanzar programas de innovación interna o unidades de corporate venture capital (CVC) no basta si la organización no desarrolla mecanismos para aprender del entorno y reconfigurarse rápidamente. Nuestra investigación sugiere que las empresas deben fortalecer sus sistemas de inteligencia de mercado, promover la colaboración con actores externos —especialmente universidades y startups— y crear estructuras que permitan absorber conocimiento con rapidez.
- Pymes: Aunque muchas pequeñas y medianas empresas (pymes) operan con menos recursos, nuestro estudio sugiere que pueden compensar esta limitación desarrollando capacidades dinámicas ágiles y apoyándose en redes informales de confianza. En contextos donde las instituciones formales son imperfectas, la cercanía con clientes, proveedores y aliados puede convertirse en una fuente crítica de ventaja.
- Emprendedores: El entorno institucional no es sólo una restricción para los emprendedores, también puede ser una fuente de oportunidad. En América Latina –donde persisten importantes vacíos institucionales— muchas innovaciones surgen precisamente para resolver fricciones del sistema. Quienes logran leer esas ineficiencias y convertirlas en modelos de negocio suelen construir propuestas de alto impacto.
Aunque ha habido avances legislativos en algunos países de la región, en términos de política pública es necesario fortalecer la colaboración entre corporaciones y startups, impulsar el corporate venturing externo y construir marcos regulatorios que reduzcan la incertidumbre para la inversión en innovación. Como sugiere nuestro estudio, el emprendimiento corporativo genera valor cuando las organizaciones desarrollan la capacidad de moverse con inteligencia dentro de su realidad institucional.
Para las organizaciones de la región, el reto ya no es únicamente volverse más innovadoras, es lograr combinar el emprendimiento interno con las capacidades dinámicas. Así, las empresas latinoamericanas estarán mejor posicionados para convertir la incertidumbre de su entorno en ventaja competitiva.