Cómo anticipar riesgos: De cisnes negros a cisnes grises

Los riesgos que parecen imprevisibles, conocidos como “cisnes negros”, pueden tener antecedentes que ayuden a mitigar sus efectos negativos, los llamados "cisnes grises".
Estrategia
Adrián Coronado
29 Septiembre, 2026
Cómo anticipar riesgos: de cisnes negros a cisnes grises

Se suele llamar “cisnes negros” a aquellos acontecimientos de baja probabilidad que provocan consecuencias graves o incluso catastróficas. Tienen un enorme impacto en la economía y en la sociedad, pero, antes de suceder, son pocos quienes logran anticipar su ocurrencia. Un ejemplo que ilustra este concepto de Nassim Nicholas Taleb son los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York.

Si bien la noción de cisne negro despierta miedo e inquietud en la comunidad empresarial, lo cierto es que muchos acontecimientos se encuentran dentro del ámbito de lo previsible, por lo que resulta más preciso calificarlos como “cisnes grises”. Estos fenómenos siguen teniendo un potencial perturbador importante para las operaciones de las empresas, pero a diferencia de los cisnes negros, cuentan con antecedentes identificables.

La pandemia de COVID-19 entraría en esta categoría, ya que antes de su aparición, distintas regiones del mundo habían enfrentado otras enfermedades respiratorias infecciosas, como el SARS, la gripe H1N1 o el MERS. Estos antecedentes, sin duda, podrían haber ayudado a las organizaciones a prepararse para una nueva crisis sanitaria. Entonces, ¿por qué los encargados de la toma de decisiones subestiman y pasan por alto los riesgos de los cisnes grises?

Una explicación plausible es que estos incidentes, que pudieron haber derivado en consecuencias catastróficas, no se registren correctamente, se pasen por alto o se traten como si nunca hubieran sucedido. Los sesgos cognitivos en la interpretación de los riesgos organizacionales también pueden jugar un rol importante, pero el resultado es el mismo: las organizaciones acaban reaccionando en lugar de anticiparse.

Este es el tema principal del artículo de investigación “What if the swans wreaking havoc in supply chains are grey not black?” (International Journal of Production Research, 2026), coescrito con Tony N. K. Lynch (Pennsylvania State University) y Joo Y. Jung (University of Texas Rio Grande Valley).


Riesgos que pueden convertirse en cisnes grises

Un ámbito de los negocios muy expuesto a este tipo de riesgos son las cadenas de suministro. Su carácter global, complejo y transfronterizo, en el que entran en juego diferencias culturales, normativas y de mercado entre países, revela la fragilidad de un sistema en el que una interrupción local en una empresa puede desencadenar dificultades para organizaciones en otras partes del mundo.

Sin entrar a valorar fenómenos naturales que pueden suceder de un día para otro con efectos potencialmente destructivos –como un gran terremoto o una inundación extrema—, existen interrupciones provocadas por la acción humana que pueden constituir cisnes grises y que es posible anticipar. Entre ellas, destacan:

  1. Conflictos laborales, como huelgas que, por un error de cálculo de los directivos, se prolongan en el tiempo y perturban las cadenas globales. Un ejemplo es el conflicto laboral de 2015 entre la Pacific Maritime Association y un sindicato que provocó el cierre de 29 puertos de la costa oeste de EE. UU.
  2. Inestabilidad política, producto de cambios en el poder o guerras, como en el caso de Ucrania, en el que el conflicto afectó a la alianza entre Ford y el fabricante ruso Sollers, lo que ocasionó graves pérdidas financieras para la armadora estadounidense.
  3. Insolvencia de proveedores, que puede interrumpir sus operaciones e impedir el flujo de materiales o componentes hacia los socios de la cadena. Un ejemplo es Clark-Cutter-McDermott, proveedor de General Motors, que intentó declararse en bancarrota sin que el grupo automotor hubiera anticipado sus dificultades.
  4. Disputas comerciales, cada vez más presentes en el mundo como la imposición de aranceles u otras barreras no arancelarias, perjudicando a empresas que importan bienes o incluso a industrias enteras.


Entrenar la mitigación de riesgos

Para abordar los riesgos en las cadenas de suministro, los directivos pueden adoptar una estrategia proactiva que consiste en evaluar, mitigar y gestionar riesgos. La alternativa es optar por una actitud reactiva, favorecida por la arrogancia (“aquí no puede ocurrir”), la inercia institucional (“a nosotros nunca nos ha pasado”), la miopía directiva (“no hay razón para buscar alternativas”) o la cultura organizacional (“siempre resolvemos los problemas cuando se presentan”). Ante estos riesgos, la investigación propone un marco de referencia que toma en cuenta los siguientes componentes:

  1. Estructura: estrategias de riesgo y planes de contingencia, creación de una red de proveedores alternativos, fortalecimiento de la gobernanza y distribución de riesgos con los proveedores.
  2. Cultura: gestión proactiva de riesgos, actitud de alerta en la supervisión de la cadena de suministro, ejercicios de planificación para distintos escenarios.
  3. Evaluación: análisis de escenarios hipotéticos, pruebas de estrés internas y externas de los procesos y procedimientos y evaluación de otros riesgos.

En los últimos años, empresas de distintos sectores han adoptado diversas estrategias para afrontar los cisnes grises. En el caso de la industria automotriz, la fabricación modular permite utilizar piezas comunes a varios modelos, lo que puede facilitar la sustitución de componentes o proveedores sin rediseñar todo el vehículo. En la aeroespacial, Airbus ha utilizado la postergación como estrategia para afrontar posibles interrupciones, retrasando las últimas etapas de fabricación hasta conocer mejor la demanda o condiciones del mercado.  Por último, la industria maquiladora en la frontera entre Estados Unidos y México ha usado la diversificación de puertos para evitar la congestión en las aduanas y los retrasos en el tránsito de mercancías importadas de Asia.

A diferencia de los cisnes negros, los cisnes grises todavía no han recibido la atención que merecen por parte de los responsables de la toma de decisiones. Sus consecuencias pueden ser igualmente devastadoras, pero la buena noticia es que existen antecedentes que permiten reconocer posibles amenazas y desarrollar estrategias de mitigación y gestión de riesgos. Es más fácil prepararse para lo que ya ha ocurrido, pero es necesario que los directivos volteen al entorno y aprendan a ver más allá de las paredes de su empresa.  

Una huelga general, la insolvencia de un proveedor o la inestabilidad política pueden derivar en consecuencias imprevisibles. Sin embargo, las señales de alerta están ahí y no deben ser ignoradas si no se quiere pagar el precio de interrupciones de gran magnitud en la cadena de suministro. 

Autor

Adrián Coronado
Mercadotecnia e Inteligencia de Negocios

Profesor del Departamento de Mercadotecnia e Inteligencia de Negocios de EGADE Business School