Del cumplimiento a la estrategia: el reto de la sostenibilidad empresarial en México
Por DAVID F. DELGADO S. | EGADE BUSINESS SCHOOL
El 43% de las empresas mexicanas analizadas en el estudio Estrategias Integradas de Sostenibilidad Empresarial en América Latina presenta un enfoque principalmente normativo de la sostenibilidad, frente a un 24% que alcanza una integración estratégica.
Esteban Koberg, director de la Maestría en Negocios Sostenibles de EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey, es coautor de la investigación, que contó con el apoyo de la Asociación de Cámaras de Comercio Americanas en América Latina y el Caribe (AACCLA) de la Cámara de Comercio de los Estados Unidos.
Koberg presentó los resultados el 14 de agosto en Ciudad de México, durante un encuentro realizado en Siemens en colaboración con American Chamber of Commerce of Mexico (AmCham), que reunió a especialistas de la academia y los sectores industrial, financiero y empresarial para analizar cómo llevar la sostenibilidad más allá del cumplimiento regulatorio e integrarla a la estrategia de negocio.
La jornada fue inaugurada por Bárbara Durán Magnère, directora regional para Ciudad de México y Querétaro de EGADE Business School, quien dio paso a la presentación de resultados y a un panel sobre cómo llevar la sostenibilidad más allá del cumplimiento regulatorio para convertirla en una decisión de negocio.

Cuatro enfoques de sostenibilidad empresarial: normativo, prudente, táctico y estratégico
El estudio clasifica a las empresas a partir de dos dimensiones: la institucionalización de la sostenibilidad —su incorporación en políticas, gobierno, responsabilidades y procesos internos— y la apertura al entorno, entendida como la relación con clientes, proveedores, inversionistas, comunidades y otros grupos de interés.
Entre las empresas mexicanas analizadas, el 43% presenta un enfoque normativo, con mayor institucionalización interna pero menor apertura al entorno; el 19%, un enfoque prudente, con niveles limitados en ambas dimensiones; y el 14%, un enfoque táctico, con mayor vinculación externa pero menor integración interna.
El 24% restante alcanza un enfoque estratégico, al combinar una mayor integración de la sostenibilidad en la dirección, la cultura y las operaciones con una relación más abierta con sus grupos de interés.
La investigación reunió respuestas de 355 empresas de 11 países vinculadas con AmChams de Centro y Sudamérica. En México, los resultados corresponden a 19 empresas de la muestra, por lo que describen a ese grupo y no al universo empresarial del país.
Para Koberg, la diferencia está en dejar de tratar la sostenibilidad como una obligación separada del negocio y vincularla con las decisiones centrales de la organización.
“¿La sostenibilidad es un costo o es una inversión? En la medida en que esto se aborde desde un enfoque más estratégico, es una inversión”, señaló.
Koberg destacó además las “brechas que todavía tenemos a nivel de gobernanza y de alta dirección”, que pueden mantener la sostenibilidad en políticas o equipos especializados sin incorporarla plenamente a las decisiones estratégicas, la asignación de recursos y la gestión de riesgos.
Del cumplimiento a la estrategia: cómo integrar la sostenibilidad al negocio
Entre sus recomendaciones para México, el estudio plantea avanzar del cumplimiento a la estrategia, conectando la sostenibilidad con la innovación, la gestión de riesgos y la toma de decisiones para anticipar riesgos, identificar eficiencias y orientar inversiones de largo plazo.
También propone profundizar la apertura de las empresas a su entorno, fortalecer la relación con sus grupos de interés y mejorar las condiciones de regulación, reporte y divulgación para generar información útil para la toma de decisiones.
Durante el panel, Gerardo Pérez Lechuga, director de Innovación, Digitalización y Nuevas Tecnologías de Siemens México, Centroamérica y el Caribe, coincidió en que cumplir con requerimientos no significa haber integrado la sostenibilidad al modelo de negocio.
“Pocas tienen integrado esto dentro de su ADN”, señaló.
Añadió que tecnologías como la inteligencia artificial y los gemelos digitales ya permiten simular escenarios, optimizar operaciones y reducir impactos, por lo que el desafío también es cultural.
“Todas las tecnologías ya están. Lo que hace falta es el cambio en la cultura”, expresó.
El costo de no actuar: sostenibilidad, inversión y financiamiento
Desde la perspectiva financiera, Mariuz Calvet, Chief Sustainability Officer de Santander México y presidenta de la Comisión de Sostenibilidad de la Asociación de Bancos de México, señaló que uno de los principales obstáculos sigue siendo la visión de corto plazo.
“Mientras las empresas no pongan en números el costo de la inacción frente a los grandes retos, la falta de pensamiento a largo plazo seguirá siendo una gran barrera”, sostuvo.
Calvet agregó que el financiamiento sostenible exige convertir los objetivos ambientales y sociales en proyectos medibles y financieramente sólidos.
“El que sea sostenible no es sinónimo de que sea bancable. Tráemelo con métricas, con todas las estructuras de riesgo para que yo las entienda”, apuntó.
Tecnología y colaboración para acelerar la sostenibilidad empresarial
Mauricio Alvarado, Country Manager de Dow y vicepresidente del Comité de Sostenibilidad y Responsabilidad Social de AmCham, sostuvo que la sostenibilidad debe integrarse al funcionamiento de las compañías y no operar como una iniciativa paralela.
“Para nosotros es parte esencial del negocio, es el motor del negocio la sustentabilidad”, afirmó.
También destacó que avanzar requiere colaboración entre empresas, gobierno, academia y otros integrantes de las cadenas de valor, ya que muchos de los impactos trascienden las operaciones directas de una organización.
“La sustentabilidad no puede lograrse de manera aislada; por eso el tema de colaboración es clave”, señaló.
La conversación fue moderada por Christiane Molina, profesora asociada del Departamento de Estrategia y Liderazgo de EGADE Business School, y permitió contrastar los resultados de la investigación con perspectivas de los sectores financiero, industrial y tecnológico.
En conjunto, el estudio y el diálogo plantearon que avanzar hacia una sostenibilidad estratégica requiere incorporarla a la toma de decisiones, medir los riesgos y oportunidades asociados y fortalecer la colaboración con los distintos actores del entorno empresarial.