Revisión de algunos datos

Artículo publicado en la sección Glosas Marginales del periódico El Norte.
Economía
Everardo Elizondo
April 27, 2026

Hace tiempo que los economistas saben que el crecimiento de una economía depende del aumento del capital físico y humano, de la innovación y de la eficiencia con la que se utilicen los factores de la producción acumulados. En la práctica, el asunto es muy complejo porque, a fin de cuentas, el proceso de desarrollo es inherentemente político, dadas sus consecuencias sobre la distribución del ingreso.

En lo que se refiere a México, hay elementos suficientes para pensar que el PIB se estancó durante el primer trimestre de este año; cabe incluso la posibilidad de que haya disminuido. No es una buena noticia; tampoco es sorpresiva. La han acompañado estimaciones que sugieren una contracción del consumo. A ello hay que agregar, por supuesto, la evidencia estadística de la caída de la inversión —inmune, al parecer, a las exhortaciones—. La gráfica que sigue ilustra el curso reciente de lo que se llama formalmente Inversión Fija Bruta, según los datos del Inegi.

Un aspecto relacionado, al que me asomé la semana pasada al participar en un panel, se refiere a la trayectoria de la Inversión Extranjera Directa en México. La ilustración que sigue se preparó con datos de la Secretaría de Economía (entiendo que son registros contables). Lo sobresaliente en ella es el descenso de las “nuevas inversiones”, lo que no avala la noción de la significación del fenómeno conocido como nearshoring —o sus variantes—. Supongo que la incertidumbre sobre el futuro del T-MEC no ayuda a vitalizar los flujos referidos.

Mientras se aclara y se redefine el panorama, continuará en el limbo la aspiración de lograr un crecimiento económico rápido y sostenido, que sustente de veras el aumento del bienestar de la población.

Dos apuntes al margen (o casi)

  1. La inflación se estabilizó en la primera quincena de abril (4.5% anual la general; 4.3% la subyacente), lo que motivó algunos comentarios esperanzados. Ojalá que el tiempo valide esa expectativa. En mi opinión, hay ajustes al alza que están pendientes de manifestarse, sobre todo los originados en el brusco aumento del precio de los energéticos. El intento de controlarlos, ya se sabe, genera ineficiencias económicas y está sujeto a regateos políticos.
    Por cierto, entre marzo de 2016 y el mismo mes de este año, los precios al consumidor aumentaron 62% en México y 39% en Estados Unidos.
  2. Hacia la mitad de la semana pasada, según fuentes oficiales, el precio promedio de la gasolina en Texas era 3.70 dólares por galón. Al tipo de cambio vigente entonces, eso equivalía a unos 17.11 pesos por litro. El precio en San Pedro, al menos en una gasolinera cercana a mi domicilio, era (casi) 25.00 pesos por litro.

Los analistas serios advierten que las anécdotas no prestan base rigurosa a los argumentos económicos. Desde luego, tienen razón. Pero no hay duda de que sirven para ratificar lo obvio.

Artículo publicado originalmente en El Norte.

Autor

Everardo Elizondo
Finance and Economics for Business

Academic Leader