¿Cómo transformar el gobierno corporativo para ganar competitividad?

Durante años, el gobierno corporativo en México se ha visto como una formalidad: una serie de procedimientos, códigos y comités diseñados para cumplir con las expectativas regulatorias y las exigencias de los mercados.
Gobernanza
Sostenibilidad
Ricardo Murcio
December 1, 2025

Durante años, el gobierno corporativo en México se ha visto como una formalidad: una serie de procedimientos, códigos y comités diseñados para cumplir con las expectativas regulatorias y las exigencias de los mercados. Sin embargo, esta visión está quedando atrás, como se desprende de los resultados del estudio "Transformando el Gobierno Corporativo en México" de EGADE Business School. Hoy, el verdadero reto para las empresas va más allá de adoptar estructuras formales de gobierno, es necesario transformarlas en motores de liderazgo, transparencia y sostenibilidad.

Es cierto que las empresas mexicanas han avanzado en la profesionalización de sus consejos de administración. El cambio más profundo, y el aporte más significativo, se da cuando estos órganos dejan de ser instancias reactivas para convertirse en guías estratégicas. Un consejo que se limite a aprobar presupuestos o revisar informes financieros corre el riesgo de perder relevancia en un entorno de disrupción constante. Es decir, el gobierno corporativo debe dejar de actuar como custodio del pasado para convertirse en diseñador del futuro.

El reporte, basado en entrevistas con consejeros independientes, directores generales, reguladores y académicos, revela seis áreas prioritarias de acción para mejorar la eficacia del gobierno corporativo: profundizar la comprensión del rol del consejo por parte de fundadores y accionistas, fortalecer la dirección estratégica del negocio desde el consejo, impulsar la diversidad y profesionalización, consolidar prácticas de transparencia y rendición de cuentas, desarrollar estrategias de sostenibilidad económica, social y ambiental e integrar la transformación digital y la gestión de riesgos cibernéticos como prioridades.

Uno de los hallazgos más reveladores del reporte es la correlación entre la madurez del consejo y su capacidad para fomentar la innovación y la resiliencia organizacional. Las empresas que integran perfiles diversos en género, edad, experiencia y visión, logran mejores resultados financieros, así como una mayor agilidad para adaptarse a los cambios tecnológicos, regulatorios y sociales. Este es quizás el punto más subestimado del debate: la diversidad no es un imperativo moral, sino una ventaja competitiva. Un consejo homogéneo limita la conversación y, por lo tanto, las oportunidades.

Asimismo, el informe subraya la necesidad de fortalecer las competencias del consejero independiente. La independencia formal no basta; debe estar acompañada de una comprensión profunda del negocio, del entorno económico y de los dilemas éticos que enfrentan las organizaciones. El consejero del futuro debe trascender la rendición de cuentas para ser un agente de cambio que contribuya a definir la estrategia y a construir confianza.

Otro punto crítico identificado es el desafío de la transparencia. La confianza pública hacia las empresas depende cada vez más de la calidad de la información que comparten y de la coherencia entre lo que declaran y lo que hacen. En un contexto donde los criterios ESG (ambientales, sociales y de gobernanza, por sus siglas en inglés) se vuelven estándar, las compañías que no integren la sostenibilidad en sus procesos de gobierno corren el riesgo de ser percibidas como opacas o anacrónicas. Más allá de la regulación, la transparencia también resulta una herramienta de competitividad.

Como mencionaba, la primera lección del reporte es que el gobierno corporativo debe evolucionar de un enfoque de control a uno de propósito. Esto implica alinear la estrategia, la cultura y la ética empresarial con una visión de largo plazo. Segundo, la formación continua de consejeros y directivos es indispensable para enfrentar entornos volátiles. La toma de decisiones basada en intuición o jerarquía debe dar paso a la basada en evidencia, análisis y colaboración. En tercer lugar, los consejos deben ser espacios de diálogo genuino, donde las diferencias no se silencien, sino que se conviertan en el motor de la innovación.

Finalmente, transformar el gobierno corporativo exige liderazgo con visión humana. Las empresas no cambian porque los manuales lo indiquen, sino porque las personas que las dirigen entienden que gobernar implica escuchar, aprender y adaptarse. En tiempos de incertidumbre, el consejo más poderoso no es el que más controla, sino el que más inspira.

México tiene la oportunidad de consolidar una nueva cultura de gobierno corporativo, una que combine rigor técnico con sensibilidad social, sin imitar modelos extranjeros. Tener un modelo propio, sólido y sostenible que reconozca la complejidad de nuestro entorno y aproveche el talento que ya existe en nuestras organizaciones. Como concluye este estudio, gobernar bien no es una cuestión de cumplimiento, el verdadero cambio es de mentalidad.

Artículo publicado originalmente en Forbes México.

Autor

Profesor Ricardo Murcio
Strategy and Leadership

Professor at the Department of Strategy and Leadership